El delantero volvió a vestir la camiseta de la Canarinha casi tres años después y recibió una ovación histórica en la victoria ante Escocia. Carlo Ancelotti confía en que vuelva a ser decisivo

Neymar volvió. Casi tres años después de disputar su último partido con la selección brasileña, el delantero reapareció este miércoles con la camiseta de la Canarinha y protagonizó uno de los momentos más emotivos de lo que va de Mundial 2026.
Brasil derrotó con autoridad a Escocia gracias a los goles de Vinícius Júnior, por partida doble, y Matheus Cunha, pero el gran protagonista de la noche en Miami fue el regreso del máximo goleador de la historia de la selección brasileña.
La lesión de ligamento cruzado anterior y menisco sufrida durante un partido de clasificación para el Mundial en octubre de 2023 apartó a Neymar de la selección durante casi tres años. Una recuperación larga, unida a la falta de continuidad en los clubes, retrasó un regreso que parecía cada vez más lejano.
Sin embargo, a sus 34 años, el delantero volvió a enfundarse la camiseta amarilla y recibió un recibimiento propio de una leyenda.
Desde antes del comienzo del encuentro, el Hard Rock Stadium se rindió a su figura. Cada vez que las cámaras enfocaban al futbolista, el estadio estallaba en aplausos y cánticos. Cuando comenzó a calentar en la banda, la ovación aumentó de intensidad. Y cuando Carlo Ancelotti decidió darle entrada en la segunda mitad, el público convirtió su regreso en una auténtica celebración.
El técnico italiano explicó posteriormente los motivos de su decisión:
«Tenía la oportunidad de jugar porque creo que se lo merecía. Ha entrenado muy bien y ha trabajado muy duro para recuperarse con profesionalidad”.
El entrenador brasileño también quiso destacar el papel que todavía puede desempeñar Neymar en esta Copa del Mundo:
«Creo que puede ayudar al equipo con sus cualidades. Jugó bien los minutos que estuvo sobre el campo. Neymar no necesita ninguna motivación. Aquí todo el mundo lo quiere. No necesita motivación para vestir la camiseta de Brasil. Neymar sigue siendo el mismo. A los 34 años mantiene la misma pasión que tenía cuando era un niño”.
Aunque únicamente disputó los últimos veinte minutos del encuentro, el atacante dejó varios destellos de su calidad. Participó constantemente en el juego, acumuló 24 intervenciones con balón y llegó incluso a probar fortuna con un disparo entre los tres palos.
Más allá de su aportación futbolística, su simple presencia volvió a ilusionar a una afición que lleva años esperando recuperar el protagonismo perdido en el fútbol mundial.
Brasil no conquista una Copa del Mundo desde Corea y Japón 2002 y su último gran título llegó en la Copa América de 2019. Desde entonces, la Canarinha ha alternado buenas actuaciones con decepciones importantes, sin conseguir consolidar un proyecto ganador.
Con Carlo Ancelotti al frente, el equipo todavía busca su mejor versión. En los últimos meses ha mostrado una preocupante irregularidad frente a rivales de máximo nivel, aunque la victoria frente a Escocia permitió cerrar la fase de grupos como líder del Grupo C.
Para muchos aficionados, el regreso de Neymar simboliza mucho más que la vuelta de un futbolista.
«Pelé es el mejor jugador de todos los tiempos, no hay comparación. Pero Neymar puede estar al nivel de Ronaldo o Ronaldinho si consigue ganar un Mundial«, explicaba un aficionado brasileño a las puertas del estadio.
Otro seguidor resumía el sentimiento general de la afición con una frase cargada de esperanza:
«Todos saben quién es Neymar. Si no lo respetan, terminará haciéndoles pagar».
Después de casi tres años de ausencia, Brasil vuelve a contar con uno de los mayores talentos de su historia. Y aunque ya no sea el único foco de la selección, su regreso ha devuelto la ilusión a un país que sueña con conquistar la ansiada sexta estrella.





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