La imagen del centrocampista inglés conversando con Jordan Ayew generó debate, pero el reglamento sólo sanciona estas acciones cuando se producen en situaciones de confrontación o conflicto

Jude Bellingham se tapo la boca, en el partido contra Ghana; foto: OneFootball.
Jude Bellingham se tapo la boca, en el partido contra Ghana; foto: OneFootball.

Una imagen de Jude Bellingham durante el empate sin goles entre Inglaterra y Ghana ha provocado una intensa polémica en el Mundial 2026. El centrocampista inglés fue captado por las cámaras cubriéndose la boca mientras conversaba con Jordan Ayew, una acción que llevó a muchos aficionados a preguntarse por qué no fue expulsado tras la nueva normativa introducida por la FIFA para este torneo.

La confusión surge a raíz de una de las reglas más comentadas de esta Copa del Mundo. Desde el inicio del campeonato, la FIFA ha implementado una medida que permite sancionar con tarjeta roja a los futbolistas que se cubran la boca al hablar con un rival en determinadas circunstancias.

La norma fue impulsada personalmente por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, después de varios incidentes ocurridos en competiciones europeas, entre ellos el caso protagonizado por Gianluca Prestianni durante un encuentro de la Liga de Campeones frente al Real Madrid.

Sin embargo, la organización ha insistido en que cubrirse la boca no está prohibido de forma general.

Antes del torneo, el presidente del Comité de Árbitros de la FIFA, Pierluigi Collina, explicó claramente el criterio que deben seguir los colegiados:

«Los jugadores pueden seguir tapándose la boca con un brazo o con la camiseta porque pueden estar hablando de manera amistosa. Es normal conversar antes, durante o después de los partidos. Si la conversación es amistosa, no existe ningún problema”.

La diferencia aparece cuando la acción se produce en un contexto de tensión o enfrentamiento:

«Cuando la conversación es conflictiva, cubrir la boca significa que potencialmente estás haciendo algo muy mal y la sanción es la tarjeta roja”.

Ese fue precisamente el motivo por el que Miguel Almirón se convirtió en el primer futbolista expulsado bajo esta nueva normativa durante el Mundial.

El jugador paraguayo fue sancionado tras una acción ocurrida durante el partido frente a Turquía. En medio de una tangana y de una situación de máxima tensión sobre el terreno de juego, las cámaras captaron al futbolista cubriéndose la boca mientras hablaba con Mert Müldür. Tras la revisión del VAR, el colegiado mostró la tarjeta roja. La FIFA consideró que el contexto era determinante para aplicar la sanción.

Por el contrario, en el caso de Bellingham y Ayew no existió ningún tipo de enfrentamiento. Ambos futbolistas mantenían una conversación relajada y amistosa durante una pausa del encuentro, sin señales de conflicto ni comportamiento antideportivo. Por ello, el VAR ni siquiera consideró necesaria una revisión.

El propio Gianni Infantino defendió la nueva norma tras la expulsión de Almirón:

«Se trata de respeto. Se trata del ejemplo que debemos dar. Si no tienes nada que ocultar, no te cubres la boca cuando hablas con alguien”.

Aun así, la medida continúa generando debate dentro del mundo del fútbol. Algunos expertos consideran que la interpretación puede resultar demasiado subjetiva y que existe el riesgo de que ciertos jugadores intenten provocar sanciones exagerando situaciones o señalando este tipo de acciones a los árbitros.

Precisamente por esa dificultad para mantener un criterio uniforme, la nueva normativa funciona actualmente como una regla opcional que cada competición puede decidir adoptar o no.

Por ahora, únicamente se está aplicando en el Mundial 2026 y su futuro en las grandes ligas nacionales sigue siendo una incógnita.

Lo que sí ha quedado claro tras el caso Bellingham es que la clave no está en taparse la boca, sino en el contexto en el que se produce la conversación. Y en Boston, según entendió la FIFA, sólo había dos futbolistas hablando amistosamente sobre el césped.

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