El Tri cerró la fase de grupos con un contundente 0-3, aseguró el pleno de victorias y homenajeó al legendario guardameta, mientras Gilberto Mora volvió a dejar destellos del enorme talento que ilusiona al fútbol mexicano

Historia viva de los Mundiales, ‘Memo’ Ochoa; foto: COPE.
Historia viva de los Mundiales, ‘Memo’ Ochoa; foto: COPE.

México cerró la fase de grupos del Mundial 2026 con una actuación convincente y una noche cargada de simbolismo. El conjunto dirigido por Javier Aguirre derrotó por 0-3 a una irreconocible República Checa en un Estadio Azteca entregado, que terminó despidiendo entre ovaciones a Guillermo «Memo» Ochoa, protagonista de uno de los momentos más emotivos del campeonato.

Con la primera posición del grupo ya asegurada antes del encuentro, el seleccionador mexicano aprovechó para introducir algunas rotaciones y dar protagonismo a Gilberto Mora, la gran joya del fútbol mexicano. A sus apenas 17 años, el mediapunta compartió escenario con un Memo Ochoa que, 23 años mayor que él, continúa ampliando una trayectoria legendaria con la selección.

República Checa afrontaba el encuentro con la obligación de ganar para mantener opciones de clasificación, pero nunca encontró respuestas. El seleccionador Jaroslav Koubek introdujo cuatro cambios respecto al partido anterior, incluso dejando en el banquillo a Patrik Schick, aunque las modificaciones no lograron cambiar la imagen de un equipo sin ideas y muy lejos del nivel esperado. Los europeos únicamente inquietaron en los primeros minutos con una ocasión de Visinsky tras una buena acción de Sulc. Fue un espejismo.

México tampoco imprimió un ritmo excesivamente alto durante la primera mitad, consciente de que no necesitaba asumir riesgos. Sin embargo, el talento de Gilberto Mora comenzó a aparecer con cuentagotas. El joven centrocampista dejó varios detalles de enorme calidad, incluido un magnífico pase que Roberto Alvarado no consiguió convertir en gol.

Tras el descanso llegó el golpe definitivo. En el minuto 55, Luis Chávez culminó una rápida transición iniciada por un excelente trabajo de Luis Romo para abrir el marcador y comenzar a derrumbar a una República Checa completamente desordenada.

Solo seis minutos después apareció de nuevo Gilberto Mora para demostrar por qué es una de las mayores promesas del fútbol mexicano. El mediapunta filtró un pase extraordinario que rompió toda la defensa checa y dejó a Julián Quiñones solo ante Kovar. El delantero no perdonó y firmó el 0-2 que prácticamente sentenciaba el encuentro.

Con el partido completamente controlado, Javier Aguirre decidió regalar al público uno de los momentos más esperados de la noche. En el minuto 78, Guillermo Ochoa saltó al terreno de juego entre una atronadora ovación del Estadio Azteca. El histórico guardameta, visiblemente emocionado y conteniendo las lágrimas, recibió el reconocimiento de toda una afición que volvió a rendirse ante uno de los grandes símbolos del fútbol mexicano. Y todavía tuvo tiempo para dejar su huella.

Un largo saque del veterano portero originó la acción del tercer tanto, culminado por Álvaro Fidalgo para cerrar el definitivo 0-3 y poner el broche perfecto a una noche redonda para el Tri.

México concluye así la fase de grupos con pleno de victorias, nueve puntos de nueve posibles y excelentes sensaciones de cara a las rondas eliminatorias. Además del liderazgo colectivo, el combinado mexicano se marcha con dos nombres propios que simbolizan presente y futuro: la eterna figura de Memo Ochoa y la irrupción definitiva de Gilberto Mora, el joven talento llamado a liderar la próxima generación del fútbol mexicano.

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