El ex presidente del Comité Olímpico Italiano se impuso con claridad en las elecciones y tendrá como prioridad nombrar un nuevo seleccionador para una Italia que ha vuelto a quedarse fuera del Mundial

La Federación Italiana de Fútbol ya tiene nuevo presidente. Giovanni Malagò fue elegido este lunes como máximo dirigente del fútbol italiano tras imponerse con claridad en las elecciones celebradas para suceder a Gabriele Gravina, quien presentó su dimisión después del fracaso de la selección italiana en la fase de repesca para el Mundial 2026.
Malagò obtuvo el 68,58% de los votos, una ventaja contundente sobre su único rival, el expresidente federativo Giancarlo Abete, que recibió el 29,17% de los apoyos.
La elección supone el inicio de una nueva etapa para el fútbol italiano, que atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. La Azzurra ha quedado fuera de la Copa del Mundo por tercera edición consecutiva, una situación impensable para una selección que cuenta con cuatro títulos mundiales en su palmarés.
El nuevo presidente llega al cargo avalado por una extensa trayectoria en la gestión deportiva. Antes de asumir esta nueva responsabilidad, Malagò fue presidente del Comité Olímpico Italiano y también encabezó el comité organizador de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina. Además, continúa formando parte del Comité Olímpico Internacional.
Su primera gran decisión será la elección del nuevo seleccionador nacional. El puesto quedó vacante tras la salida de Gennaro Gattuso, que abandonó el cargo después de no conseguir la clasificación para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
La búsqueda del nuevo técnico se ha convertido en una cuestión prioritaria para la federación. Entre los principales candidatos aparecen dos nombres de enorme peso en el fútbol italiano: Roberto Mancini y Antonio Conte.
Mancini ya sabe lo que es triunfar al frente de la selección. Bajo su dirección, Italia conquistó la Eurocopa de 2021 y recuperó parte del prestigio perdido en los años anteriores. Sin embargo, posteriormente no logró clasificar al combinado nacional para el Mundial de Catar 2022 antes de abandonar el cargo para asumir el proyecto de Arabia Saudí.
Tras su paso por Oriente Medio, Mancini también dirigió al Al-Sadd catarí y actualmente se encuentra sin equipo.
Por su parte, Antonio Conte también conoce perfectamente la realidad de la selección italiana. El técnico dirigió a la Azzurra durante la Eurocopa de 2016, donde dejó una imagen muy competitiva pese a no contar con una generación especialmente brillante.
Recientemente finalizó su etapa en el Nápoles y aparece como una de las opciones más valoradas para liderar la reconstrucción del combinado nacional.
La llegada de Malagò marca un punto de inflexión para el fútbol italiano. Más allá de la elección del nuevo entrenador, el dirigente deberá afrontar una profunda reflexión sobre el modelo de desarrollo del fútbol transalpino, que acumula varios años de decepciones a nivel internacional.
Su mandato comienza con una misión clara: devolver a Italia al lugar que históricamente le corresponde entre las grandes potencias del fútbol mundial y evitar que la ausencia en los Mundiales se convierta en una preocupante costumbre.





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