España consiguió conquistar su segunda estrella, 16 años hemos tardado, pero no fue como se deseaba, sí por el juego, pero no por las formas del rival, porque parecieron luchadores en vez de jugadores de fútbol. Argentinos, no lloréis, porque habéis llegado a la final y no demostrasteis por qué.

Somos campeones del mundo, en este caso, por segunda vez. Aquella vez en Sudáfrica, en el año 2010, un gol de Don Andrés Iniesta nos daba nuestra primera estrella. Sin embargo, 16 años después, un 19 de julio 2026, en Estados Unidos, Ferran Torres fue el héroe de la noche, del mes, del año… Historias parecidas, minutos similares -Iniesta en el 116’ y Ferran Torres en el 106’, porque sí, las dos generaciones han tenido muchas similitudes, y no solo en la final, también durante todo el torneo.
Aunque parece todo muy bonito, el partido de la final no lo fue tanto. Reflexionamos muchas veces sobre los valores del fútbol, sobre cómo deberíamos intentar cambiar y evolucionar en este deporte, pero Argentina decidió que había que retrotraerse a los años 80. Patadas, agresiones, juego sucio… Un Slavko Vincic que decidió mirar para otro lado, o no arbitrar con un criterio correspondiente a los tiempos que corren. Un partido que dejó una sensación de anti-fútbol, más que de fútbol, y la clara figura fue la de Leandro Paredes, el jugador de Boca Juniors. Salió en el descanso, donde cumplió con una labor sencilla, la de desquiciar a los jugadores españoles con patadas y faltas de dureza. Su primera amarilla llegó pronto, pero no por falta, sino por empujar a Dani Olmo, tras haber hecho una entrada muy dura… y así fue todo su partido. Enzo Fernández acabó expulsado, pero igual alguien más debería haber terminado antes su partido.

Es una pena que no se hable sólo de España, de su victoria, del juego, de lo dominada que estuvo Argentina, que nunca tuvo una oportunidad de marcar gol (2 disparos en 120 minutos, ninguno a portería). Pero es que, lo bochornoso que fue el partido, por parte de los argentinos, fue poco creíble. No se puede obviar, no se puede no hablar de ello, y por eso estamos aquí. Al único que disculpare es a Leo Scaloni, seleccionador argentino, que fue todo un señor. En esa tangana final; donde Nahuel Molina le metió un puñetazo a Rodri, donde Leandro Paredes pegó a Gavi, donde Nicolás Otamendi le recriminaba palabras a Rodri Hernández y donde Roberto Ayala le propició un puñetazo a Dani Olmo; Scaloni decidió poner serenidad y deportividad. Gracias Leo, de verdad, porque demostrarte ser un señor en la victoria y en la derrota.
Aún así, España fue mejor, fue un equipo de diez. El mejor partido del Mundial, se hizo cuando se tenía que hacer, en la gran cita de Nueva Jersey, en la final. El MetLife Stadium vivió ‘el partido’. La segunda estrella, la final de los 50 millones de españoles, el gol de Ferran, el gol de todos… No podemos pedir más. Que los españoles lo disfruten, que salgan a la calle, que celebren y que se lo pasen bien. Nueva York pasará a la historia, porque en un Mundial donde lo político parecía brillar más que lo futbolístico, España se encargó de arreglarlo, porque con buen fútbol, humildad y unión, este grupo de jugadores nos hizo unirnos. Lo que la política separa, lo único que lo une es la Selección.
(1) David Raya
(2) Marc Pubill
(3) Alejandro Grimaldo
(4) Eric Garcia
(5) Marcos Llorente
(6) Mikel Merino
(7) Ferran Torres
(8) Fabián Ruíz
(9) Gavi
(10) Dani Olmo
(11) Yeremy Pino
(12) Pedro Porro
(13) Joan Garcia
(14) Aymeric Laporte
(15) Álex Baena
(16) Rodri Hernández
(17) Nico Williams
(18) Martín Zubimendi
(19) Lamine Yamal
(20) Pedri González
(21) Mikel Oyarzabal
(22) Pau Cubarsí
(23) Unai Simon
(24) Marc Cucurella
(25) Víctor Muñoz
(26) Borja Iglesias
(DT) Luis de la Fuente
Gracias a todos vosotros, de verdad. Habéis hecho que España sea feliz y que yo, en lo personal, sea uno de los hombres más felices de este planeta. ¡VIVA ESPAÑA!





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