Más de 1.000 millones de libras invertidos desde 2022 no han terminado de completar la reconstrucción de un equipo que vuelve a la Champions. Michael Carrick ha recuperado al United, pero el nuevo calendario pondrá a prueba la profundidad de una plantilla todavía desequilibrada

El Manchester United vuelve a la Champions League después de una temporada en la que Michael Carrick transformó al equipo desde su llegada en enero, llevándolo desde la séptima hasta la tercera posición. Sin embargo, el regreso a Europa también supone el final de una de las grandes ventajas de la pasada campaña: un calendario extremadamente ligero.
El United disputó solamente 40 partidos entre todas las competiciones, su cifra más baja desde la temporada 1913/14. Sin Europa y eliminado pronto de las copas nacionales, Carrick pudo mantener un once reconocible y gestionar mucho mejor el descanso de sus futbolistas. Esta temporada, en cambio, el equipo podría alcanzar los 67 encuentros, obligando al técnico a rotar con mucha más frecuencia.

Por inversión, la plantilla debería estar preparada. Desde 2022, el Manchester United ha gastado más de 1.000 millones de libras en fichajes y presenta el mayor gasto neto de la Premier League durante ese periodo, con aproximadamente 769,5 millones. El problema no está únicamente en cuánto ha gastado, sino en cómo lo ha hecho.
Este verano llegaron refuerzos importantes para el centro del campo como Carlos Baleba, Andrey Santos y Youri Tielemans, mientras que anteriormente se había apostado con fuerza por jugadores ofensivos como Benjamin Sesko, Bryan Mbeumo o Matheus Cunha. La defensa, sin embargo, continúa siendo la gran olvidada: solo el 19 % de la inversión realizada desde 2022 se ha destinado a defensores, frente al 42 % empleado en atacantes.
El dato más llamativo apareció recientemente ante el Everton. Luke Shaw, Lisandro Martínez, Harry Maguire y Diogo Dalot formaron una defensa prácticamente idéntica a la que ya tenía Erik ten Hag en 2022. Después de cuatro años y más de 1.000 millones invertidos, resulta difícil hablar de una reconstrucción completa cuando buena parte de la estructura continúa siendo la misma.
También existen dudas en ataque. Sesko es prácticamente el único delantero centro puro y Bruno Fernandes sigue sin disponer de una alternativa clara como principal creador de juego. Son carencias que podían esconderse jugando una vez por semana, pero que pueden resultar decisivas cuando lleguen los partidos cada tres o cuatro días.
Carrick ha conseguido devolver al Manchester United a la Champions y recuperar una estabilidad que parecía perdida. Ahora llega un examen mucho más exigente. La cuestión ya no es si el United tiene un buen once, sino si realmente tiene una plantilla capaz de competir durante 60 partidos.
Porque después de invertir más de 1.000 millones de libras, la falta de profundidad ya no puede servir como excusa.





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