El empate ante el Elche condenó al conjunto catalán, que pasa de jugar la Champions hace dos temporadas a tener que reconstruirse desde la categoría de plata

Girona FC ha consumado su descenso a Segunda División tras empatar 1-1 frente al Elche CF en Montilivi. El conjunto catalán, que hace apenas dos temporadas disputaba la Champions League, vivió una noche durísima ante su afición y cerró una campaña marcada por la caída libre en el tramo decisivo.
El Girona llegó a la última jornada con la obligación de ganar, pero volvió a quedarse corto. El empate ante el Elche fue el último golpe de una racha demoledora: ocho jornadas consecutivas sin ganar que hicieron imposible la permanencia en Primera División.
Tras el partido, el presidente Delfí Geli no escondió el dolor ni buscó excusas. “Es un día duro, muy complicado. Primero de todo me gustaría pedir perdón y disculpas”, afirmó, reconociendo que la afición respondió como exigía la ocasión, pero el equipo no fue capaz de hacerlo sobre el césped.
El dirigente admitió que el club había tenido varias oportunidades para sellar la salvación en las últimas semanas, incluida la del propio duelo ante el Elche, pero ninguna fue aprovechada.
“Ahora toca asumir responsabilidades porque somos los responsables de la situación. Pero también somos responsables de levantarnos y sacar esto adelante”.
La afición, visiblemente enfadada, cargó contra la directiva al término del encuentro, con cánticos dirigidos a figuras como Pere Guardiola y el propio Geli. El presidente aseguró entender el malestar:
“La gente está en su derecho de protestar y expresar lo que siente. Somos todos responsables”.
Geli también recordó que la actual propiedad fue la misma que llevó al Girona desde una situación muy delicada hasta la clasificación histórica para la Champions, aunque reconoció que quizá aquello fue una excepción dentro de la realidad del club.
“Siempre hemos dicho que queríamos estabilizar al Girona en Primera, pero seguimos siendo un club pequeño dentro de la categoría”.
El descenso obligará ahora a una profunda reestructuración económica y deportiva. El propio presidente admitió que la diferencia entre Primera y Segunda es enorme y que habrá que tomar decisiones “duras y difíciles” para adaptar el club a la nueva realidad.
La continuidad de Míchel Sánchez será uno de los grandes asuntos a resolver en los próximos días. Si antes del descenso ya parecía complicada, ahora el cambio de categoría lo modifica todo.
“Habrá que analizarlo todo con calma, tomar las decisiones correctas y construir un equipo que vuelva a ilusionar a la gente”.
El Girona afronta ahora un nuevo punto de partida. Después de tocar el cielo europeo, vuelve a una Segunda División extremadamente exigente, donde deberá reconstruirse casi desde cero para intentar regresar cuanto antes a la élite del fútbol español.





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