El conjunto asturiano confirma matemáticamente su descenso tras el resultado de Vallecas y cierra una temporada marcada por los errores deportivos y la inestabilidad

Oviedo, España – Real Oviedo ya es, matemáticamente, equipo de Segunda División. El empate registrado en Vallecas confirmó un desenlace que llevaba semanas sobrevolando el entorno azul y puso punto final a una temporada en la que el regreso del conjunto asturiano a la élite apenas duró un curso.
El descenso se consumó después del empate sin goles frente al Getafe CF en el Carlos Tartiere, un encuentro que reflejó perfectamente las carencias que han acompañado al equipo durante toda la campaña: competitividad, carácter y entrega, pero enormes dificultades ofensivas y una plantilla limitada para sostenerse en una categoría tan exigente como LaLiga.
Ni siquiera jugar con dos futbolistas menos evitó que la afición reconociera el esfuerzo de los suyos tras el pitido final. La grada volvió a respaldar a un equipo con el que nunca rompió del todo pese a las diferencias existentes con la directiva. Especialmente emotiva fue la ovación dedicada a Santi Cazorla, capitán y símbolo del oviedismo, al que gran parte del estadio pidió continuar un año más. Sin embargo, el internacional asturiano ya ha dejado entrever en varias ocasiones que el final de su carrera está cada vez más cerca.
El descenso es la consecuencia de una campaña que se torció prácticamente desde el inicio. La salida de Veljko Paunović, uno de los grandes artífices del ascenso, y la llegada posterior de Luis Carrión marcaron un punto de inflexión negativo en un proyecto que nunca encontró estabilidad. Desde entonces, el Oviedo trató de reaccionar a contracorriente con hasta tres entrenadores distintos y sin la calidad suficiente en la plantilla para revertir la situación.
Ahora, el foco apunta directamente al futuro y a la reconstrucción del proyecto bajo la propiedad del Grupo Pachuca. Desde el entorno del club ya se anuncian cambios importantes tanto en la plantilla como en la estructura deportiva. La principal novedad sería la incorporación de un nuevo director deportivo que asuma el liderazgo en la confección del equipo, aunque la propiedad seguiría contando con figuras como Lleida y Roberto Suárez en diferentes funciones.
El descenso también pondrá a prueba el modelo de gestión del conglomerado mexicano liderado por Jesús Martínez, muy involucrado habitualmente en las decisiones deportivas del club, incluidas las incorporaciones de futbolistas.
Mientras tanto, el equipo dirigido por Martín Almada afrontará las últimas jornadas con el objetivo de cerrar el campeonato con dignidad. El calendario todavía le enfrentará al Real Madrid CF en el Santiago Bernabéu, antes de recibir al Deportivo Alavés y cerrar la temporada frente al RCD Mallorca.





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