El presidente de la FIFA justificó el aumento histórico del coste de las entradas y aseguró que la demanda récord obliga a adaptarse al mercado estadounidense

Estados Unidos – Gianni Infantino volvió a defender este miércoles la política de precios de las entradas para la 2026 FIFA World Cup, marcada por cifras nunca vistas en la historia del torneo y que han provocado una enorme indignación entre los aficionados.
El presidente de la FIFA justificó el espectacular incremento del coste de las localidades apelando al modelo económico y de entretenimiento de United States, uno de los tres países organizadores junto a Canada y Mexico.
“Debemos tener en cuenta el mercado. Operamos en el país donde el mercado del entretenimiento está más desarrollado del mundo. Por lo tanto, debemos aplicar las tarifas del mercado”, aseguró Infantino durante una conferencia celebrada en Beverly Hills, California.
La polémica alcanzó su punto álgido después de que el portal oficial de reventa de la FIFA llegara a ofrecer paquetes de cuatro entradas para la final por cerca de dos millones de dólares cada uno. Una situación que provocó durísimas críticas de organizaciones de aficionados como Football Supporters Europe, que acusó a la FIFA de “extorsión” y de cometer una “traición monumental” hacia los seguidores del fútbol.
Lejos de rebajar la tensión, Infantino incluso ironizó sobre el asunto: “Si alguien compra una entrada para la final de dos millones de dólares, personalmente le llevaré un perrito caliente y una Coca-Cola para asegurarme de que se lo pase muy bien”, bromeó.
Las diferencias respecto a anteriores Mundiales son enormes. Según grupos de aficionados, las entradas más caras para la final de la 2022 FIFA World Cup en Catar rondaban los 1.600 dólares, mientras que para la final de 2026 algunas localidades VIP alcanzan ya los 11.000 dólares.
Infantino insistió en que la reventa legal en Estados Unidos obliga a la FIFA a ajustar los precios al máximo desde el inicio. “Si vendiéramos las entradas demasiado baratas, acabarían revendiéndose a precios mucho más altos”, explicó. “Y aunque algunos dicen que nuestros precios son elevados, los billetes terminan igualmente en el mercado secundario a más del doble”.
El dirigente también recordó que una parte importante de las entradas mantiene precios más accesibles: “El 25% de las localidades para la fase de grupos cuestan menos de 300 dólares”. Pese a toda la controversia, la demanda para el torneo continúa disparada. Según datos ofrecidos por la FIFA, ya se habrían recibido más de 500 millones de solicitudes de entradas, una cifra muy superior a las registradas en las dos últimas Copas del Mundo juntas.
La edición de 2026 será además la más grande de la historia, con 48 selecciones participantes y un total de 104 partidos repartidos entre Estados Unidos, Canadá y México.





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