Los de Luis Enrique toman ventaja tras un 5-4 ante el Bayern en un duelo eléctrico, con nueve goles y ritmo de locura en el Parque de los Príncipes

París, Francia – El Paris Saint-Germain y el FC Bayern Munich firmaron una de esas noches que explican —para bien o para mal— qué es el fútbol moderno. Nueve goles, ritmo frenético y dos equipos sin miedo a exponerse en una ida de semifinales de Champions que quedará para el recuerdo.
Porque sí, aún queda la vuelta. Pero lo vivido en París fue un espectáculo difícil de igualar.
Fue un duelo de presión alta, espacios a la espalda y talento desatado. Un intercambio constante de golpes en el que ambos equipos dominaron por fases, sin especular, sin bajar el ritmo y sin pensar demasiado en protegerse.
En el Bayern, nombres propios como Harry Kane, Michael Olise o Luis Díaz marcaron el paso. El colombiano, especialmente, firmó una actuación de élite, coronada con uno de los goles de la noche.
En el PSG, la respuesta no se quedó atrás. Ousmane Dembélé interpretó cada jugada con precisión, Vitinha apareció en los momentos clave y Khvicha Kvaratskhelia volvió a dejar su sello con una de esas acciones que todos ven venir… pero nadie logra frenar.
El arranque fue del Bayern. El equipo de Vincent Kompany salió sin complejos, dominó el inicio y golpeó primero. Durante varios minutos, el PSG de Luis Enrique pareció condicionado por precedentes recientes ante los alemanes. Pero el gol en contra despertó al conjunto parisino. A partir de ahí, el partido se convirtió en un ida y vuelta constante. El PSG remontó antes del descanso, ayudado también por un penalti señalado tras intervención del VAR que puso el 3-2.
Lejos de bajar el ritmo, el PSG salió tras el descanso en modo arrollador. En pocos minutos amplió la ventaja hasta el 5-2, dando la sensación de que la eliminatoria podía quedar prácticamente sentenciada. Pero este Bayern no se rinde. El orgullo alemán apareció para cambiar de nuevo el guion. Dayot Upamecano recortó distancias y, poco después, Luis Díaz firmó un gol espectacular que devolvía la vida a los bávaros y dejaba el 5-4 definitivo.
El resultado deja al PSG con ventaja, pero la eliminatoria está completamente viva. Si algo quedó claro en el Parque de los Príncipes es que ninguno de los dos equipos sabe especular. Queda una semana para la vuelta. Y después de lo visto, una cosa está clara: no habrá margen para pestañear.





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