Los de Mikel Arteta empatan sin goles ante el Sporting CP (0-0) en un Emirates gris, haciendo valer el resultado de la ida. Pese al pase, el equipo londinense muestra síntomas de agotamiento antes de su «final» por la Premier contra el City

Londres, Inglaterra – El Arsenal está de vuelta entre los cuatro mejores equipos de Europa. Diecisiete años después de aquella mítica edición de 2009, Mikel Arteta ha logrado meter al conjunto londinense en unas semifinales de Champions por segunda temporada consecutiva. Sin embargo, el billete hacia la gloria tuvo un regusto amargo: los gunners firmaron un partido plano ante el Sporting CP, viviendo de las rentas y mostrando una versión muy alejada de la que deslumbró en el inicio del curso.
Con el Atlético de Madrid ya confirmado como rival en el horizonte europeo, el Arsenal deberá elevar exponencialmente su nivel si quiere superar el muro del Cholo Simeone. Lo visto ante los lusos fue un ejercicio de supervivencia por inercia, más que por una superioridad manifiesta.
El ambiente en el Emirates Stadium era de noche histórica, con un tifo que rezaba «History in our sights». Arteta agitó el once con la entrada de Mosquera, Hincapié, Eze y Martinelli, buscando frescura tras los últimos tropiezos ligueros. Aunque el Arsenal comenzó agresivo con Rice y Zubimendi al mando, el Sporting de Rui Borges no se amilanó.
Los portugueses detectaron pronto las dudas de David Raya en la salida de balón y empezaron a presionar alto. El susto más grande de la primera mitad llegó de las botas de Catamo, cuyo remate se estrelló en la madera justo antes del descanso, dejando helada a la parroquia local. El joven uruguayo Maxi Araújo también puso a prueba a Mosquera, quien sufrió para contener las acometidas visitantes.
En la segunda mitad, el Arsenal intentó anestesiar el juego, pero la falta de colmillo de sus atacantes era evidente. Gyökeres, desaparecido durante gran parte del encuentro, fue sustituido por Kai Havertz antes de la hora de partido, mientras que el joven Max Dowman tuvo que saltar al césped por la lesión de Madueke.
El Sporting rozó la épica cuando Mosquera se jugó el penalti en un derribo sobre Maxi Araújo que el colegiado no consideró suficiente. Con el carrusel de cambios, el partido perdió ritmo, algo que favoreció a un Arsenal que se limitó a ver pasar los minutos. La ocasión más clara para los locales nació de un córner botado por Dowman que Trossard cabeceó al palo, mientras que el Sporting tuvo la última en las botas de Joao Simões, cuyo disparo lamió la madera.
El Arsenal celebra el pase, pero las sensaciones son agridulces. El equipo parece haber perdido la chispa en el momento más inoportuno de la temporada. Con la final anticipada de la Premier League ante el Manchester City a la vuelta de la esquina, y un cruce de semifinales ante el correoso Atlético de Madrid, Arteta necesita recuperar la versión «temible» de sus jugadores.
La historia está cerca, pero el fútbol actual no espera a nadie. Los gunners están entre los cuatro mejores, pero en el norte de Londres saben que jugando así, el camino hacia Wembley será un calvario.





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