El equipo del Cholo Simeone alcanza las semifinales de la Champions tras sufrir lo indecible ante un Barça que rozó la remontada. Lookman fue el héroe goleador en un partido marcado por la resistencia agónica y la expulsión de Eric García

El Cholo Simeone va a jugar su cuarta eliminatoria de Champions League; foto: TyC Sports.
El Cholo Simeone va a jugar su cuarta eliminatoria de Champions League; foto: TyC Sports.

Madrid, España – Un 14 de abril, el Metropolitano decidió proclamar su propia «República Rojiblanca». En una noche que se midió en decibelios y taquicardias, el Atlético de Madrid logró sellar su billete a las semifinales de la Champions League tras resistir el asedio de un FC Barcelona que, por momentos, pareció destinado a completar la gesta. Los ocho minutos de prolongación —que para la parroquia local duraron ocho años— dieron paso a una explosión de júbilo tras el pitido final de Clément Turpin.

El encuentro comenzó con una lógica cruel para los intereses locales. Lenglet, titular por las bajas masivas en la zaga, cometió un error grosero que Lamine Yamal no perdonó en el minuto 11 para poner el 0-1. El Barça de Flick, con un Pedri clarividente que flotaba entre líneas, aprovechó el desconcierto colchonero. Ferran Torres hizo el segundo, igualando el global de la eliminatoria ante la atónita mirada de la grada. El desastre sobrevoló el Metropolitano cuando Musso tuvo que sacar una mano milagrosa a cabezazo de Fermín para evitar un 0-3 que parecía inevitable.

Cuando el Atlético estaba «hecho unos zorros», un parón por atención médica a Fermín y Musso sirvió para que el Cholo reajustara a los suyos. Poco después, Griezmann aclaró un balón para que Marcos Llorente percutiera por banda y sirviera un centro letal que Ademola Lookman envió al fondo de la red. El 1-2 devolvía la ventaja global al Atlético y daba aire a un equipo que estaba al borde del colapso táctico.

La segunda mitad fue un ejercicio de supervivencia extrema para el Atlético y de frustración creciente para el Barça. La «lluvia fina» de malas noticias para Flick comenzó con un gol anulado a Ferran Torres por fuera de juego, tras un rechace de Lenglet a disparo de Gavi. A partir de ahí, el Barça perdió frescura pese a las entradas de Lewandowski y Rashford, mientras que los cambios del Cholo (Nico Williams y Álex Baena) inyectaron la energía necesaria para equilibrar el duelo.

El momento definitivo llegó con la entrada de Alexander Sorloth. El noruego encaró la portería y fue derribado por Eric García. Tras la revisión del VAR para descartar un fuera de juego previo, el central azulgrana fue expulsado, dejando al Barça en inferioridad para el tramo final.

Los minutos finales fueron un asedio desesperado del Barça. Ronald Araujo tuvo la última opción en el descuento, pero su remate se marchó fuera. El Atlético, fiel a su historia y a las órdenes de Simeone, demostró una vez más ser capaz de sostenerse donde nadie más lo haría. El conjunto rojiblanco vuelve a estar entre los cuatro mejores de Europa, mientras que el proyecto de Flick se despide con la sensación de haber tenido la clasificación en la punta de los dedos.

La Champions sigue siendo el territorio del «nunca dejes de creer», y anoche, el Metropolitano volvió a dar fe de ello.

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