El club italiano toma la decisión drástica de apartar al delantero belga y buscarle una salida inmediata tras una serie de actos de indisciplina y un rendimiento deportivo muy por debajo de las expectativas

Nápoles, Italia – El idilio entre Romelu Lukaku y el SSC Nápoles ha terminado de la peor manera posible. Según informa el diario MARCA, la directiva del club napolitano, en consenso con el cuerpo técnico, ha decidido que el delantero belga no vuelva a jugar ni un minuto más con el equipo. El jugador ha sido oficialmente puesto en la lista de transferibles y se le busca una salida urgente para el próximo mercado de verano.
La decisión llega tras un periodo de máxima tensión. El rendimiento de Lukaku, que llegó como el fichaje estrella para liderar el ataque, ha sido decepcionante, pero el detonante final han sido los reiterados problemas de indisciplina y un distanciamiento total con el vestuario y la afición. El club considera que su etapa en el Diego Armando Maradona ha llegado a un punto de no retorno.
El Nápoles realizó una inversión económica muy importante por el «Big Rom», confiando en que su potencia física fuera la clave para recuperar el trono de la Serie A. Sin embargo, el balance goleador ha sido pobre y su actitud fuera del campo ha terminado por agotar la paciencia de la directiva encabezada por Aurelio De Laurentiis.
«No hay vuelta atrás. El club prioriza la armonía del grupo y el respeto a la institución sobre cualquier nombre individual», han deslizado fuentes cercanas al club. Actualmente, el jugador se entrena al margen del grupo principal mientras sus representantes buscan ofertas, principalmente en la Saudi Pro League y en la MLS, dado que pocos clubes europeos parecen dispuestos a asumir su elevada ficha tras este último episodio.
La salida de Lukaku obliga al Nápoles a reestructurar su delantera de cara a la próxima temporada. El club ya trabaja en la búsqueda de un sustituto de garantías, con nombres como Santiago Giménez o Jonathan David en la agenda. Mientras tanto, el equipo deberá afrontar el tramo final del campeonato sin su teórico referente ofensivo, confiando en la aportación de jugadores como Giovanni Simeone y Giacomo Raspadori.
La noticia ha caído como un jarro de agua fría entre los seguidores napolitanos, que esperaban que Lukaku fuera el heredero del trono de Victor Osimhen. Ahora, el club se enfrenta al reto de deshacerse de un jugador con un salario astronómico cuyo valor de mercado se ha desplomado en los últimos meses. El «caso Lukaku» se cierra con un portazo en San Paolo, marcando uno de los fichajes más decepcionantes de la historia reciente del club.





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