Tras la debacle en Stuttgart, el conjunto de Merlin Polzin encadena una racha nefasta de una victoria en ocho partidos. Las bajas masivas y la falta de pegada amenazan con convertir la recta final de la Bundesliga en una pesadilla

El Hamburgo es uno de los equipos recién ascendidos; foto: FAZ.
El Hamburgo es uno de los equipos recién ascendidos; foto: FAZ.

Hamburgo, Alemania – El Hamburgo SV (HSV) atraviesa su momento más delicado de la temporada. La abultada lista de bajas —que incluyó nombres clave como Vuskovic, Muheim, Capaldo, Jatta y Sambi Lokonga— no puede ocultar una realidad más cruda: el equipo ha alcanzado su punto más bajo de energía y juego. Solo la actuación heroica del portero Daniel Heuer Fernandes evitó en Suabia una derrota de proporciones históricas ante el VfB Stuttgart, dejando en evidencia una fragilidad defensiva y una anemia ofensiva que preocupan seriamente a la directiva.

Pese a mantener una ventaja de seis puntos sobre el descenso, la estadística es demoledora: el HSV solo ha logrado un triunfo en los últimos ocho encuentros (un ajustado 2-1 ante el Wolfsburg). La sensación de caída libre es palpable, y el discurso de «no buscar excusas» de Merlin Polzin choca con el rendimiento de una plantilla que, ante las ausencias, se mostró incapaz de competir al nivel que exige la Bundesliga.

La baja de última hora de Luka Vuskovic por una contusión en la rodilla fue el primer dominó en caer. Su sustituto, Daniel Elfadli, fue sincero tras el encuentro: «Teníamos que defendernos más, pero en Stuttgart no defendimos en absoluto». A la ausencia del central croata se suma el preocupante estado de Warmed Omari, quien se ha mostrado como una «sombra de sí mismo» desde su operación de tobillo, y la falta de contundencia de un centro del campo donde Albert Grönbaek no está logrando aportar el despliegue físico necesario.

El análisis del ataque es igual de severo. Independientemente de quién ocupe la punta de lanza —ya sea Damion Downs, Ransford Königsdörffer o Rayan Philippe—, el veredicto de los analistas es unánime: el HSV carece actualmente de un delantero con nivel suficiente para la máxima categoría. Esta falta de «punch» arriba traslada toda la presión a una defensa que, sin sus efectivos regulares, se desmorona ante la mínima presión.

La dirección deportiva confía en que el regreso de personal sea el catalizador necesario para cambiar el rumbo antes del trascendental derbi en Bremen. Se espera que Nicolas Capaldo esté listo para la titularidad tras disputar unos minutos en Stuttgart, y las noticias sobre Vuskovic son optimistas. Asimismo, Miro Muheim regresará tras su sanción y se mantiene la esperanza de recuperar a Sambi Lokonga.

Sin embargo, más allá de los nombres, el HSV necesita recuperar la energía. Merlin Polzin insiste en no dejarse disuadir del camino, pero la trayectoria de las últimas semanas apunta en la dirección equivocada. Si el equipo no reacciona ante el Werder Bremen, lo vivido en Stuttgart no será un bache temporal, sino el preludio de un desastre evitable.

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