Tras la eliminación europea, Pep Guardiola ha reactivado a los suyos conquistando la Carabao Cup y situándose a tiro de piedra de los ‘gunners’, que vuelven a sufrir el vértigo del campeón en el tramo decisivo

Manchester, Inglaterra – Hace apenas un mes, el Manchester City parecía un equipo «herido de muerte». La eliminación en octavos de la Champions League ante el Real Madrid, sumada a los tropiezos ligueros frente a Nottingham Forest y West Ham, sugerían un fin de ciclo prematuro. Sin embargo, Pep Guardiola ha vuelto a obrar el milagro del ‘rush’ final: los cityzens no solo han levantado la Carabao Cup, sino que vuelven a depender de sí mismos para conquistar la Premier League, despertando los viejos fantasmas de un Arsenal que empieza a flaquear.
El punto de inflexión fue la final de la Carabao Cup contra el propio equipo de Mikel Arteta. Con un doblete del joven Nico O’Reilly, el City no solo sumó un título, sino que asestó un golpe psicológico devastador a un Arsenal que encadenaba 14 triunfos seguidos. «Vamos a florecer. Tengo la sensación de que estamos cerca«, advertía Pep antes de una racha que ha incluido una goleada al Liverpool en FA Cup y un triunfo clave ante el Chelsea liderado por el talento de Cherki.
La clasificación actual sitúa al Arsenal líder con seis puntos de ventaja, pero el panorama es engañoso. Los londinenses visitan esta jornada el Etihad Stadium; de ganar el City, la distancia se reduciría a tres puntos con un partido menos para los de Guardiola (contra el Crystal Palace). Si el City cumple en ambos compromisos, la tabla se igualaría a falta de las jornadas finales, donde la diferencia de goles —actualmente de solo tres tantos a favor del Arsenal— decidirá el título.
La estadística juega a favor de los locales. Bajo el mando de Guardiola, el Manchester City promedia 2,51 puntos en la Premier durante el mes de abril, la cifra más alta de cualquier técnico en la historia de la competición. Por el contrario, el Arsenal de Arteta ha entrado en una espiral negativa: suma tres derrotas en sus últimos cuatro partidos, las mismas que en los 49 anteriores.
Guardiola, con su habitual mezcla de ironía y análisis, achaca la mejoría de ánimo de sus jugadores a algo tan simple como el clima: «El sol. No es broma. Si hubiera sol en noviembre, seríamos campeones en enero«. Más allá del ánimo, la realidad táctica favorece al City; al no tener compromisos europeos, Guardiola disfruta de semanas largas para entrenar, mientras que Arteta debe gestionar la vuelta de cuartos de la Champions ante el Sporting CP.
«Tiene que doler. O te pones de pie y vas a la pelea, o estás fuera«, arengaba un Arteta que ve cómo la ventaja construida durante meses se desvanece ante la presión asfixiante de un perseguidor que se siente «como pez en el agua» en esta situación.
Pese al favoritismo creciente del City, Guardiola mantiene un respeto reverencial hacia su rival para trasladar toda la presión a Londres: «Han sido el mejor equipo del país hasta hoy. Vencerlos será muy difícil». El duelo en el Etihad no es solo un partido; es la película que la Premier League ya ha visto varias veces, y cuyo final siempre parece escrito por el mismo guionista.






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