El conjunto parisino derrotó al Arsenal en la tanda de penaltis y conquista su segunda Champions consecutiva bajo el liderazgo de Luis Enrique

Paris Saint-Germain vuelve a tocar el cielo europeo. El equipo de Luis Enrique conquistó en Budapest su segunda UEFA Champions League consecutiva tras imponerse al Arsenal FC en la tanda de penaltis. Un hito reservado hasta ahora únicamente al Real Madrid CF en toda la historia de la competición.
El PSG consolida así un proyecto que ha dejado atrás la dependencia absoluta de las grandes individualidades para abrazar una identidad colectiva feroz, agresiva y tremendamente competitiva. Un equipo construido desde la presión, el ritmo y la verticalidad. Un equipo hecho a imagen y semejanza de Luis Enrique.
La final enfrentaba dos estilos opuestos. El PSG apostaba por la velocidad, la agresividad tras pérdida y el intercambio constante de posiciones en ataque. El Arsenal de Mikel Arteta, por su parte, llegaba con una versión más madura y pragmática, sostenida desde el orden defensivo y la intensidad física.
El conjunto inglés golpeó primero. Un error de Matvei Safonov, novedad en el once parisino respecto a la final del año pasado, permitió que Kai Havertz aprovechara un contragolpe para abrir el marcador. El tanto reforzó todavía más el plan del Arsenal, que defendió con disciplina extrema y redujo al mínimo los espacios para los atacantes parisinos.
Durante muchos minutos, el PSG monopolizó la posesión, pero chocó constantemente contra el muro londinense. Declan Rice, Martin Odegaard y Leandro Trossard sostuvieron el esfuerzo colectivo de un Arsenal que parecía tener la final bajo control.
Sin embargo, Luis Enrique encontró la manera de cambiar el partido. El técnico español pidió más velocidad y más talento entre líneas. Y apareció la conexión decisiva entre Khvicha Kvaratskhelia y Ousmane Dembélé. Una pared entre ambos terminó con penalti sobre el georgiano y Dembélé no perdonó desde los once metros.
A partir de ahí, el PSG creció. Kvaratskhelia rozó el gol con un disparo al palo y David Raya evitó el tanto de Bradley Barcola con una intervención salvadora. Arteta reaccionó dando entrada a Viktor Gyokeres para estirar a los suyos, pero ni Arsenal ni PSG encontraron el golpe definitivo en la prórroga.
Todo se decidió desde el punto de penalti. Raya sostuvo con vida a los ingleses deteniendo el lanzamiento de Nuno Mendes, pero el error posterior de Gabriel Magalhães terminó entregando la gloria al PSG.
Budapest ya forma parte de la historia parisina. Y Luis Enrique, también.




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