El ex colegiado de Serie A destapó en su libro un sistema lleno de dudas sobre transparencia, evaluaciones y presiones externas

Italia – El debate sobre la credibilidad del arbitraje italiano no es nuevo. Mucho antes del caso de Gianluca Rocchi, ya hubo voces que denunciaron públicamente las grietas del sistema. Una de las más contundentes fue la de Claudio Gavillucci, ex árbitro de Serie A, que decidió exponer su experiencia en el libro “L’uomo nero. Le verità di un arbitro scomodo”.
Su historia es especialmente significativa. El 13 de mayo de 2018, Gavillucci protagonizó uno de los gestos más firmes contra el racismo en el fútbol italiano al suspender un partido entre Sampdoria y Napoli por insultos a Kalidou Koulibaly. Apenas mes y medio después, fue apartado de la élite arbitral por “motivos técnicos”. Ese fue el inicio de una larga batalla legal que terminó con su salida definitiva del sistema.
En su libro, Gavillucci no solo reconstruye su caso, sino que pone el foco en problemas estructurales del arbitraje: la posible influencia de los grandes clubes, la presión mediática, la opacidad en las evaluaciones y las condiciones laborales de los colegiados. Uno de los aspectos más delicados que denuncia es el sistema de puntuación. Según relata, las carreras de los árbitros se deciden por décimas, pero el proceso está lejos de ser transparente. “Solo al final de la batalla judicial me entregaron casi 500 informes de la temporada… y ahí entendí todo”, explica. Entre las irregularidades detectadas menciona votos no comunicados, informes modificables y errores de cálculo, elementos que, en su opinión, comprometen la fiabilidad del sistema.
Gavillucci también revela un momento clave en su proceso judicial: la sorpresa de los jueces al descubrir que los árbitros conocían sus valoraciones tras los partidos, algo que evidenciaría una dinámica interna poco clara. Para él, el problema es evidente: “Si no hubiera nada que esconder, no habría problema en hacer públicos los informes”.
Más allá de su caso personal, el ex árbitro insiste en que su objetivo nunca fue solo defenderse, sino mostrar cómo funciona realmente el sistema desde dentro. Y su conclusión es contundente: la gestión de las evaluaciones en el arbitraje italiano adolece de fallos que afectan directamente a la meritocracia y a la independencia. En un contexto actual marcado por nuevas investigaciones y sospechas, su testimonio cobra aún más relevancia. Porque, como él mismo plantea, las sombras en el arbitraje no son nuevas… pero siguen sin resolverse del todo.





Deja un comentario