El diario L’Équipe analiza las causas del ostracismo que vive el canterano tras su fulgurante irrupción veraniega, debatiéndose entre la feroz competencia ofensiva y dudas sobre su implicación diaria

París, Francia – El París Saint-Germain afronta el tramo decisivo de la temporada con la mirada puesta en las semifinales de la Champions League, pero en el entorno del club parisino un nombre propio genera interrogantes: Ibrahim Mbaye. Según una investigación publicada por el diario L’Équipe, la situación del joven atacante de 18 años ha dado un giro radical, pasando de ser la gran revelación de la pretemporada a convertirse en un habitual de la grada, sin apenas minutos en los últimos meses de competición.
El rotativo francés apunta a una combinación de factores para explicar esta desaparición. El primero de ellos es la feroz competencia en el frente de ataque. Con un PSG que se juega el triplete, Luis Enrique ha optado por priorizar la jerarquía y el estado de forma de jugadores más experimentados en las bandas, lo que ha cerrado las puertas a un Mbaye que, al inicio del curso, parecía destinado a ser el nuevo referente de la cantera tras la salida de otras promesas.
Sin embargo, fuentes internas del club citadas por el diario también sugieren un problema de implicación y madurez. Al parecer, el cuerpo técnico asturiano ha detectado cierta relajación en el rendimiento diario del jugador durante los entrenamientos en Poissy. Para un técnico como Luis Enrique, que no negocia la intensidad y el compromiso táctico, este bajón en la actitud diaria habría sido determinante para desplazar al jugador al final de la rotación ofensiva, prefiriendo otras opciones que ofrecen mayores garantías de trabajo colectivo.
A pesar de este bache, el club mantiene la confianza en el potencial a largo plazo de Mbaye, aunque el escenario actual es complejo. Con el mercado de verano en el horizonte y la necesidad de minutos para no frenar su progresión, no se descarta que el entorno del jugador y el propio PSG busquen una salida en forma de cesión la próxima temporada para que el joven extremo recupere el brillo perdido. Por ahora, Mbaye deberá demostrar en los entrenamientos que tiene el hambre necesario para volver a entrar en las convocatorias de un equipo que no espera a nadie en su camino hacia la gloria europea.





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