El técnico califica de “inaceptable” la actuación ante el Brighton & Hove Albion mientras crece la presión de la afición y la directiva

Brighton, Inglaterra – El Chelsea atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. La derrota por 3-0 ante el Brighton ha desatado todas las alarmas en Stamford Bridge y ha provocado la reacción más dura hasta la fecha de su entrenador, Liam Rosenior, que no dudó en calificar la actuación de su equipo como “indefendible” e “inaceptable”.
El conjunto londinense firmó un partido muy pobre en el Amex Stadium, sin apenas generar peligro y mostrando graves carencias en ambas áreas. No registró un disparo a puerta hasta el minuto 40 y volvió a evidenciar fragilidad defensiva, en una noche que terminó con cánticos de protesta de sus propios aficionados. La situación es crítica: el Chelsea suma cinco derrotas consecutivas sin marcar, una racha que no se veía desde 1912, y solo ha conseguido una victoria en sus últimos nueve partidos de la Premier League. Además, el equipo acumula 12 encuentros seguidos encajando goles en liga.
Rosenior no escondió su enfado tras el partido: “No fue un tema táctico, fue de actitud, de espíritu y de coraje. Perdimos el 80% de los duelos. Eso no representa a este club”, afirmó visiblemente afectado. El técnico también dejó claro que es momento de autocrítica general: “Los jugadores deben mirarse al espejo… y yo también”.
El contexto no ayuda. La derrota se produjo ante la mirada del copropietario Behdad Eghbali y la cúpula deportiva del club, en medio de un clima cada vez más tenso. Por primera vez, los cánticos de los aficionados no solo se dirigieron a la directiva, sino también al propio entrenador. A nivel clasificatorio, el Chelsea se aleja de sus objetivos: está a siete puntos del quinto puesto —que podría dar acceso a la Champions— y con un partido más disputado que el Liverpool FC. La última bala para salvar la temporada pasa por la FA Cup, donde se jugarán el pase a semifinales ante el Leeds United.
Pese al respaldo público mostrado semanas atrás por la directiva, la presión crece y el futuro de Rosenior comienza a tambalearse. En un club que ha vivido constantes cambios en el banquillo en los últimos años, la sensación es que otra decisión importante podría estar cerca si no llega una reacción inmediata. Mientras tanto, el mensaje del técnico es claro: “Algo tiene que cambiar drásticamente”. En Stamford Bridge, la paciencia se ha agotado.





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