El Comité de Disciplina de la RFEF castiga al club por el lanzamiento de objetos a José Bordalás durante el accidentado encuentro frente al Getafe. El sector 100 del estadio permanecerá vacío como medida ejemplarizante

Barcelona, España – El RCD Espanyol ha confirmado este lunes la resolución sancionadora del Comité de Disciplina de la RFEF tras los incidentes ocurridos el pasado 21 de marzo en Cornellà-El Prat. El club perico deberá clausurar parcialmente una zona de su estadio durante el próximo compromiso liguero, como consecuencia directa del comportamiento de una minoría de aficionados durante la jornada 29 de LaLiga frente al Getafe.
Los hechos se remontan a un encuentro de alta tensión que terminó con la expulsión del técnico azulón, José Bordalás. Mientras el entrenador abandonaba el terreno de juego en dirección a los vestuarios, recibió el impacto de agua lanzada desde una zona específica de la grada, un incidente que fue reflejado con detalle en el acta arbitral y que ahora conlleva consecuencias disciplinarias.
La sanción se ejecutará el próximo 27 de abril de 2026, coincidiendo con la visita del Levante al RCDE Stadium (21:00 horas). Según ha detallado el club:
- Zona afectada: El sector 100 de la grada, identificado como el origen de los lanzamientos.
- Aforo clausurado: Un total aproximado de 344 localidades permanecerán vacías.
- Acción simbólica: El sector mostrará un mensaje oficial de condena contra actos violentos, racistas y xenófobos, promoviendo el juego limpio según el artículo 57 del Código Disciplinario de la RFEF.
La entidad ya ha comenzado a gestionar la comunicación individual con los abonados afectados por este cierre forzoso, informándoles de las medidas a seguir para dicho encuentro.
A través de un comunicado oficial, el RCD Espanyol ha querido marcar distancias con los responsables de estos actos. La entidad ha reiterado su «firme y rotunda condena» a cualquier comportamiento intolerante en el deporte, subrayando que estas acciones no representan los valores históricos del club.
Asimismo, el club ha lamentado profundamente que la actuación aislada de unos pocos aficionados termine perjudicando al resto de la masa social, que se verá privada de ocupar sus asientos habituales en un partido clave de la temporada.
Este castigo supone un aviso serio para la afición blanquiazul en el tramo decisivo de la competición, donde el equipo necesitará el apoyo total de su estadio sin más incidentes extradeportivos que puedan derivar en sanciones mayores.





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