Tras la victoria de los de Guardiola en el Etihad (2-1), la diferencia entre ambos es de solo tres puntos con un partido menos para los ‘citizens’. El reglamento del fútbol inglés sitúa la diferencia de goles general como el juez supremo del campeonato

Manchester, Inglaterra – La Premier League ha entrado en una fase de combustión absoluta tras el golpe de autoridad propinado por el Manchester City este domingo. El conjunto de Pep Guardiola logró imponerse por 2-1 al Arsenal en un Etihad Stadium que dictó sentencia, dejando la pelea por el campeonato inglés en un escenario de igualdad técnica sin precedentes. Con este resultado, los «citizens» se sitúan a tan solo tres puntos de los londinenses, pero con el as bajo la manga de un partido menos por disputar frente al Crystal Palace. Esta situación ha provocado que el reglamento de la liga inglesa pase a un primer plano, convirtiendo la diferencia de goles general en el factor que, con toda probabilidad, decidirá al campeón de la temporada 2025/2026.
A diferencia de la normativa española, donde el desempate se resuelve por el enfrentamiento directo, en Inglaterra impera el balance global de goles anotados y encajados. Tras el pitido final en Mánchester, la balanza se ha equilibrado hasta el extremo: el Arsenal mantiene un balance de +37, mientras que el City acecha con un +36. Esto implica que, si los de Guardiola vencieran su partido aplazado por la mínima, ambos equipos quedarían en un empate técnico absoluto a falta de las últimas jornadas, obligando a ambos contendientes no solo a ganar, sino a buscar goleadas que les permitan proteger su posición en la tabla.
El calendario juega ahora un papel psicológico fundamental. El Manchester City afronta una hoja de ruta con seis encuentros pendientes, alternando visitas complicadas a campos como los de Burnley, Everton y Bournemouth, con tres citas en casa ante Brentford, Crystal Palace y Aston Villa. Por su parte, el Arsenal de Mikel Arteta tiene por delante un camino aparentemente más asequible con cinco partidos, recibiendo a Newcastle, Fulham y Burnley, y viajando a los estadios de West Ham y Crystal Palace. Sin embargo, el equipo londinense arrastra el pesado lastre del desgaste físico, ya que deberá compaginar estas «finales» ligueras con una exigente eliminatoria de semifinales de la Champions League, un factor que podría mermar su capacidad goleadora en el tramo decisivo.
La historia de la competición solo registra un antecedente en el que el título se decidió por esta vía. En la campaña 2011/2012, el equipo entonces dirigido por Roberto Mancini arrebató la liga al Manchester United en el último segundo gracias a una diferencia de goles superior, tras terminar ambos igualados a puntos. Aquel mítico gol de Sergio Agüero simboliza la importancia de pelear cada tanto hasta el último suspiro, una lección que Guardiola y Arteta parecen haber grabado a fuego en sus plantillas. Como reconoció el propio técnico del Arsenal al concluir el choque, la liga «vuelve a empezar» desde cero, abriendo un escenario donde un solo gol puede valer un título de la Premier League.





Deja un comentario