El nuevo fondo estadounidense podrá inyectar dinero para mejorar la plantilla rojiblanca, aunque las normas del control económico limitan seriamente el margen de maniobra

Enrique Cerezo aún sigue siendo parte del Atlético; foto: ElDesmarque.

No será un verano cualquiera en el Atlético de Madrid. La entrada del fondo estadounidense Apollo Global Management marca el inicio de una nueva etapa en el club rojiblanco y genera una enorme expectativa alrededor del mercado de fichajes. En el entorno atlético se espera un salto de calidad en la plantilla, pero existe una realidad que condiciona cualquier operación: el control económico de LaLiga.

Porque sí, Apollo puede aportar dinero. Pero no puede hacerlo sin límites.

La normativa financiera de LaLiga establece restricciones muy concretas sobre cómo pueden utilizarse las ampliaciones de capital destinadas a reforzar la plantilla. El Atlético, además, se encuentra dentro del denominado “grupo B” de solvencia económica, lo que implica que no puede utilizar el 100% del dinero inyectado por sus propietarios para fichajes y salarios.

Actualmente, el conjunto rojiblanco sólo puede destinar el 90% de las aportaciones de capital al límite de coste de plantilla deportiva. Y, además, ese dinero debe repartirse obligatoriamente entre dos temporadas.

El funcionamiento práctico del sistema deja clara la dimensión del límite. Si Apollo decidiera aportar, por ejemplo, 120 millones de euros para reforzar el equipo, únicamente 108 millones podrían computarse para plantilla. Esa cantidad, dividida entre dos campañas, dejaría un margen real de 54 millones por temporada.

Y ahí no termina la limitación. LaLiga también establece que esa cifra no puede superar el 25% del volumen de negocio anual del club.

Además, esos 54 millones no equivalen directamente a dinero disponible para fichajes. Lo que realmente se contabiliza es el coste anual de cada operación entre amortización y salario.

Por ejemplo, un jugador fichado por 40 millones de euros con contrato de cuatro temporadas y un sueldo anual de siete millones supondría un coste de 17 millones por temporada: diez correspondientes a amortización y siete al salario. Es decir, una sola incorporación consumiría casi un tercio del margen disponible generado por la ampliación de capital.

En otras palabras: Apollo podrá ayudar al Atlético a crecer en el mercado, pero no existirá una “barra libre” de gasto.

La llegada del fondo estadounidense sí puede permitir una plantilla más competitiva, operaciones de mayor nivel y una estructura financiera más sólida, pero siempre dentro de un marco muy controlado por LaLiga. El gran reto para la dirección deportiva rojiblanca será maximizar cada euro invertido y encontrar fórmulas creativas para elevar el nivel del equipo sin comprometer el equilibrio económico.

El verano del Atlético promete movimiento. Pero también mucha ingeniería financiera.

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