El empate entre Crystal Palace y West Ham United certifica la caída de los Wolves en una temporada para el olvido

Wolverhampton, Inglaterra – El Wolverhampton Wanderers ya es equipo de Championship. El empate sin goles entre el Crystal Palace y el West Ham United confirmó de manera matemática un descenso que llevaba semanas siendo prácticamente inevitable para el conjunto inglés.
Los Wolves, dirigidos por Rob Edwards, han firmado una campaña muy por debajo de las expectativas. Con solo 17 puntos en 33 jornadas y en puestos de descenso desde el inicio del campeonato, el equipo nunca logró revertir una dinámica negativa que terminó condenándolo. A pesar de algunos intentos por alargar la agonía —como las sorprendentes victorias ante Liverpool y Aston Villa entre febrero y marzo—, la reacción llegó demasiado tarde para evitar el desenlace.
El descenso pone fin a una etapa de ocho temporadas consecutivas en la Premier League, un periodo en el que el club llegó incluso a competir en Europa. Su momento más destacado fue la temporada 2019-2020, cuando alcanzaron los cuartos de final de la Europa League, cayendo ante el Sevilla FC.
La lucha por la permanencia, sin embargo, sigue abierta para otros equipos. El Burnley podría ser el siguiente en caer si no logra puntuar ante el Manchester City, mientras que la última plaza de descenso se decidirá entre varios candidatos: Tottenham Hotspur, West Ham, Nottingham Forest y Leeds United. Así, el Wolverhampton dice adiós a la élite del fútbol inglés, cerrando un ciclo que tuvo momentos brillantes, pero que en esta temporada ha terminado de la peor manera posible.





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