El brasileño rompe una sequía de casi diez meses con su mejor actuación en el último año y vuelve a sentirse decisivo en el Real Madrid, con elogios públicos de Pep Guardiola incluidos

Madrid, España – Durante casi un año, Rodrygo Goes atravesó uno de los tramos más complejos de su carrera deportiva. Sin goles, con la confianza dañada y bajo una lupa constante, el brasileño caminó por un auténtico desierto futbolístico del que parecía difícil salir. Hasta ahora. Ante el Manchester City, en una noche de máxima exigencia, el extremo del Real Madrid volvió a ser él mismo y puso fin a una sequía que se había alargado 281 días y 32 partidos.
El gol fue importante, pero lo verdaderamente significativo fue todo lo que lo rodeó. Rodrygo firmó su mejor partido en el último año, participativo, eléctrico y atrevido, recordando al futbolista capaz de decidir eliminatorias europeas con una naturalidad impropia de su edad. “Me hacía mucha falta. Intento siempre marcar y ayudar, pero no estaba en mi mejor momento”, reconoció tras el encuentro, evidenciando el peso psicológico que arrastraba.
El abrazo con Xabi Alonso después del tanto simbolizó mucho más que una celebración. Fue una imagen de respaldo total en el momento más delicado del brasileño desde que viste de blanco. “Es un momento complicado para nosotros y para él. Solo quería mostrar que estamos juntos”, explicó el técnico, que nunca dejó de confiar en el jugador pese a la presión y a la falta de números.
Rodrygo había pasado de ser decisivo en noches grandes a convivir con la duda permanente. La llegada de Kylian Mbappé, el ruido mediático y la feroz competencia ofensiva parecían haberlo empujado a un segundo plano. Sin embargo, lejos de desaparecer, eligió el camino más difícil: el del trabajo silencioso y la paciencia.
Quien no tardó en subrayar su calidad fue Pep Guardiola, que tras el partido no dudó en elogiarlo públicamente. “Qué bueno es. Este chico es de otro nivel. Me alegra que haya vuelto; es muy, muy bueno”, afirmó el técnico del City, dejando un reconocimiento que pesa tanto como cualquier estadística. No es la primera vez que Rodrygo recibe este tipo de halagos: Jude Bellingham ya lo había definido en el pasado como “el jugador más talentoso del equipo”, destacando una capacidad técnica que asombra incluso dentro del vestuario.
El gol ante el City no solo rompe una mala racha. Marca el posible inicio de un nuevo ciclo. Rodrygo no solo volvió a marcar: volvió a sentirse futbolista, volvió a aparecer cuando el escenario lo exigía y volvió a recordar por qué es una pieza tan valiosa en el Real Madrid. El desierto queda atrás. Ahora, el reto es que este oasis no sea solo una excepción, sino el principio del regreso definitivo.





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