El central canterano regresa a las convocatorias tras disculparse ante sus compañeros por su enfrentamiento con Arbeloa, quien mantuvo un castigo ejemplar durante semanas

Madrid, España – La paz regresa al vestuario del Real Madrid tras el cierre definitivo del denominado ‘caso Asencio’. El central canterano, que había desaparecido de las listas de Álvaro Arbeloa desde el pasado mes de marzo, ha logrado reconducir su situación tras aceptar las condiciones impuestas por el técnico: una disculpa pública ante toda la plantilla. El conflicto, que comenzó con un reproche del jugador al entrenador tras el duelo ante el Manchester City, ha mantenido al defensa en el ostracismo durante varios encuentros clave, incluidos el derbi y la vuelta de cuartos de final en el Etihad.
El origen de la tensión se remonta al 11 de marzo. Raúl Asencio, quien había hecho un esfuerzo físico notable al jugar ante el Celta con una fuerte contusión cervical ante las bajas de Militao, Alaba y Huijsen, esperaba la titularidad frente al City como «premio» a su compromiso. Sin embargo, Arbeloa entregó el puesto a Huijsen, una decisión que el canterano no aceptó y que terminó echándole en cara al técnico días después. La situación se agravó antes del partido contra el Elche, cuando Asencio se presentó en el despacho del entrenador con un informe médico por leves molestias musculares, negándose a jugar.
La baja de última hora de Asencio ante el Elche no solo molestó a Arbeloa por las formas, sino que generó un conflicto secundario con Antonio Rüdiger. El central alemán, que tenía pactado un descanso para llegar fresco a Mánchester, se vio obligado a jugar de inicio de forma imprevista. Este cambio de planes incomodó profundamente al germano, conocido por su estricto protocolo de preparación física, elevando el tono de la crisis del despacho al césped.
Arbeloa, firme defensor de la disciplina interna —como ya demostró recientemente con la suplencia de Trent Alexander-Arnold por impuntualidad—, consideró que la actitud de Asencio era una falta de respeto al colectivo. Aunque el jugador se disculpó inicialmente en privado con el técnico, el entrenador le exigió que lo hiciera delante de todo el grupo. «El técnico considera las indisciplinas una cuestión de vestuario, no algo personal», apuntan fuentes cercanas al equipo madrileño.
La situación llegó a enquistarse peligrosamente. En una de las sesiones de entrenamiento previas al parón, Arbeloa dio la oportunidad al central de hablar ante la piña de jugadores: “¿Alguien tiene algo que decir?”. En aquel momento, Asencio guardó silencio, lo que prolongó su ausencia en las convocatorias a pesar de entrenar con normalidad. Este vacío competitivo alimentó rumores infundados en redes sociales sobre una supuesta mala vida nocturna del jugador, lo que finalmente empujó al central a reaccionar para proteger su imagen profesional.
Consciente de que el «culebrón» estaba dañando su reputación, Asencio decidió finalmente pedir perdón al vestuario por su comportamiento tras el partido del City y su renuncia de última hora ante el Elche. Tras este acto de contrición, el defensa regresó a la lista de convocados frente al Mallorca y repitió presencia en el banquillo ante el Bayern de Múnich. Aunque todavía no ha vuelto a disfrutar de minutos, el conflicto se da por zanjado. Arbeloa recupera un efectivo para el tramo final de la temporada, dejando claro que, bajo su mando, la jerarquía del grupo está siempre por encima de cualquier individualidad.





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