El conjunto de Luis Enrique superó tácticamente a un Liverpool experimental (2-0) con goles de Doué y Kvaratskhelia, pero la falta de puntería de Dembélé evita un castigo mayor

París, Francia – Luis Enrique buscaba repetir el guion de dominio del año pasado pero con un marcador más favorable, y aunque el PSG logró una ventaja de 2-0 ante el Liverpool, el sentimiento en el Parque de los Príncipes fue de oportunidad perdida. Los parisinos borraron del mapa a un equipo «red» irreconocible, pero su incapacidad para «hacer sangre» en los minutos finales mantiene una brizna de esperanza para el equipo de Arne Slot de cara a la vuelta en Inglaterra.
La gran noticia del partido saltó antes del pitido inicial. Arne Slot sorprendió al mundo del fútbol sentando a Mohamed Salah tras su reciente error desde el punto de penalti ante el City, apostando por una línea de cinco inédita con Frimpong como carrilero. Por su parte, Luis Enrique mantuvo su bloque de confianza con Zaïre-Emery cubriendo la baja de Fabián en la medular.
Desde el inicio, el PSG impuso una presión asfixiante que hundió al Liverpool en su propio campo. El plan de Slot saltó por los aires en el minuto 11, cuando Konaté rompió la línea para defender hacia adelante, dejando un espacio que Désiré Doué aprovechó para recibir en el pico del área. El disparo del joven talento galo tocó ligeramente en Gravenberch, despistando a Mamardashvili y subiendo el 1-0 al marcador.
El Liverpool, lejos de reaccionar con contundencia, se limitó a intentar no descomponerse ante el ritmo frenético de los locales. Solo un centro envenenado de Szoboszlai y un latigazo de Frimpong tras una genialidad de Wirtz antes del descanso inquietaron ligeramente a Safonov. Mientras tanto, el PSG perdonaba el segundo: Ousmane Dembélé recordó su versión más errática al fallar un remate mordido en una posición inmejorable tras una salida de balón magistral del equipo.
Tras el descanso, el guion se mantuvo inalterable. El PSG amasó la posesión con paciencia infinita, moviendo el bloque defensivo del Liverpool de lado a lado hasta encontrar la grieta definitiva en el minuto 65. Un servicio «de otro planeta» de Joao Neves habilitó a Kvicha Kvaratskhelia, quien rompió la espalda de Konaté y Frimpong para regatear a Mamardashvili y colocar el 2-0.
La eliminatoria pudo quedar vista para sentencia poco después, cuando Sánchez Martínez señaló un penalti de Konaté sobre Zaïre-Emery. Sin embargo, tras la revisión en el VAR, el colegiado español se desdijo de su decisión al interpretar que el defensor tocó balón. Slot reaccionó introduciendo cuatro cambios de golpe —incluyendo el regreso de Isak—, pero sorprendentemente dejó a Salah en el banquillo durante los 90 minutos.
En el tramo final, el PSG tuvo ocasiones de sobra para viajar a Liverpool con la clasificación en el bolsillo. Dembélé se topó con el poste en el 86′ y Nuno Mendes falló un remate a placer tras un servicio de Hakimi. Ese perdón final otorga al Liverpool el derecho a soñar con otra noche épica en Anfield, aunque el fútbol mostrado hoy en París sitúa al proyecto de Luis Enrique como claro favorito para estar en semifinales.





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