El club neroazzurro prepara la ampliación de contrato del técnico rumano mientras planea una transición táctica hacia el 4-3-2-1 y una profunda renovación de su columna veterana

Milán, Italia – En las oficinas de Viale della Liberazione no basta con la inminente celebración del vigésimo primer Scudetto. El Inter de Milán, bajo la dirección de Cristian Chivu, ya diseña el mapa de ruta para la temporada 2026/27 con un objetivo doble: mantener la hegemonía en Italia y recuperar el prestigio perdido en Europa. El primer paso de esta estrategia es la consolidación del banquillo. Según fuentes cercanas a la directiva, el club convocará a Chivu al finalizar el curso para firmar una renovación que se extendería, inicialmente, hasta junio de 2028. Es un movimiento de confianza lógica: el técnico ha demostrado ser una apuesta ganadora y la entidad desea evitar que afronte el próximo año con un contrato que expire en pocos meses.
La gran novedad del «segundo Inter de Chivu» reside en la pizarra. Tras años de fidelidad al 3-5-2, el técnico rumano y la dirección deportiva liderada por Marotta y Ausilio planean una transición hacia un sistema 4-3-2-1 más elástico y moderno. Este cambio busca una actitud más agresiva y vertical, algo que Chivu ya intentó implementar el año pasado sin éxito debido a las restricciones del mercado.
Para este nuevo esquema, el nombre de Manu Koné (Roma) vuelve a aparecer como el perfil ideal para dar dinamismo al mediocampo. Asimismo, se contempla el regreso de Moussa Diaby desde Oriente Medio para aportar la velocidad necesaria en las bandas. En este dibujo, la continuidad de Hakan Çalhanoglu se antoja fundamental; a pesar del interés desde Turquía y de tener solo un año restante de contrato, el club confía en que su peso específico en el sistema de Chivu le convenza para renovar.
El presupuesto base otorgado por el fondo Oaktree se sitúa en los 40 millones de euros, pero la capacidad de maniobra real dependerá de las salidas y del ahorro en la masa salarial. El Inter se prepara para despedir a su «vieja guardia»: jugadores como Sommer, Acerbi, De Vrij, Darmian y Mkhitaryan finalizarán su etapa en el club debido a su edad y vencimiento de contratos.
Para financiar las nuevas incorporaciones, el club contempla un sacrificio doloroso pero estratégico: la venta de Alessandro Bastoni. Con el FC Barcelona interesado, su traspaso podría inyectar al menos 50 millones de euros en las arcas. A esta cifra se sumarían posibles ventas de Dumfries (cláusula de 25 millones), Frattesi o Luis Henrique.
- Portería: Con la salida de Sommer y Martínez, el Inter apunta a Guglielmo Vicario (a quien ya tendrían prácticamente atado) como nuevo guardián titular, acompañado de un joven talento como reserva.
- Defensa: El favorito para el lateral izquierdo es Ruggeri (Atlético de Madrid), mientras que en el centro de la zaga, tras la confirmación de la compra de Akanji al City por 15 millones y la apuesta por Bisseck, se vigilan perfiles como Mario Gila (Lazio) o Solet (Udinese).
- Ataque: El bloque es innegociable. Lautaro Martínez y el joven Pio Esposito son las piedras angulares. Marcus Thuram solo saldría ante una oferta irrechazable superior a los 50 millones.
El Inter se encuentra ante un verano de metamorfosis. La apuesta por un modelo más joven, rápido y tácticamente flexible marca el inicio de un ciclo que pretende dejar atrás la rigidez del pasado para abrazar la modernidad del fútbol europeo.





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