La directiva azulgrana estalla por el doble rasero del VAR en la expulsión de Cubarsí y un posible penalti de Pubill. Por su parte, el Atlético de Madrid defiende la legalidad de su plan táctico y tilda la polémica de “intrascendente»

Barcelona, España – El postpartido del FC Barcelona-Atlético de Madrid (0-2) se está jugando en los despachos. La cúpula del club azulgrana valora seriamente enviar una queja formal a la UEFA tras la actuación del colegiado rumano Istvan Kovacs. El descontento no solo se centra en las decisiones a pie de campo, sino en la disparidad de criterios del VAR, que intervino para expulsar a Pau Cubarsí pero guardó silencio en una controvertida mano de Marc Pubill dentro del área.
Hansi Flick, visiblemente enojado, lideró las críticas tras el encuentro: «Necesitamos una explicación, fue penalti y roja». El técnico alemán sostiene que, en la jugada de la polémica, el balón ya estaba en juego cuando el defensa rojiblanco lo tocó con la mano tras un saque de Musso, lo que debería haber supuesto la pena máxima y la expulsión del jugador visitante.
La queja que prepara el Barcelona se fundamenta en tres agravios comparativos que, a juicio del club, condicionaron la eliminatoria:
- La disparidad del VAR: Kovacs señaló inicialmente amarilla a Cubarsí, pero el VAR intervino para forzar la roja. Sin embargo, en la mano de Pubill —que Flick considera clamorosa—, la tecnología no entró a valorar la acción.
- El «perdón» a Koke: El club entiende que el capitán colchonero debió ser expulsado en la primera parte por una segunda amarilla que el colegiado rumano decidió no mostrar, a pesar de la reiteración en las faltas sobre Lamine Yamal y Pedri.
- Reincidencia arbitral: El Barça recuerda que ya tuvo que acudir a la RFEF tras las semifinales de Copa (derrota 4-0) por un gol anulado a Cubarsí tras siete minutos de deliberación de Munuera Montero.
En el vestuario rojiblanco, la lectura es diametralmente opuesta. Los jugadores del Cholo Simeone defienden que la acción de Pubill fue una confusión derivada de un plan táctico ensayado durante la semana. Ante la presión alta del Barça, el plan consistía en que el central cediera el balón a un Musso abierto para iniciar el juego.
El portero argentino, Juan Musso, fue el más tajante al responder a las quejas locales: «La jugada de Pubill no tiene ninguna trascendencia. Si hubiera querido sacar ventaja se podría interpretar de otra manera, pero no es así. Estamos hablando de la nada misma». Además, desde el seno del club madrileño recuerdan que existe un precedente reciente en un Arsenal-Bayern donde los colegiados aplicaron el mismo criterio de «sentido común» ante una acción idéntica, evitando señalar un penalti por un error de coordinación en el saque.
Mientras el Barcelona busca amparo en los organismos internacionales para denunciar lo que consideran un arbitraje «tendencioso», el Atlético de Madrid se aferra a su superioridad física y táctica en el Camp Nou. Lo que es indudable es que la tensión generada por Kovacs y su equipo de asistentes ha elevado el voltaje de una eliminatoria que llegará al Metropolitano envuelta en un clima de hostilidad absoluta.





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