El proyecto de Gian Piero Gasperini no despega pese a una inversión millonaria y la temporada amenaza con ser otro fracaso

Roma, Italia – La crisis de la AS Roma ya no admite matices. Tras la dura derrota ante el Inter de Milán, el equipo alcanza las 15 derrotas esta temporada, 11 de ellas en liga, un registro que no se veía a estas alturas desde la etapa de Luis Enrique. Un dato que enciende todas las alarmas en la propiedad de los Friedkin.
El balance es aún más preocupante si se mira el contexto económico. El club ha invertido más de 111 millones de euros entre verano e invierno, con fichajes como Donyell Malen, Wesley França o Robinio Vaz, sin lograr mejorar el rendimiento. El resultado: un equipo que parece haber retrocedido respecto al punto de partida.
A falta de siete jornadas, la clasificación para la UEFA Champions League —ausente en Trigoria desde hace ocho años— se complica seriamente. Pero más allá de los números, lo que inquieta es la tendencia descendente.
El punto de inflexión llegó con el empate ante la Juventus, cuando el gol final de Federico Gatti supuso un golpe psicológico que reabrió la lucha por el cuarto puesto. Desde entonces, la Roma ha quedado eliminada de la UEFA Europa League y ha perdido tres de sus últimos cuatro partidos de Serie A.
Los números defensivos evidencian el colapso. Si en la primera vuelta encajó 12 goles, en apenas 12 jornadas de la segunda ya ha recibido 16. Un equipo que se ha ido apagando progresivamente, incapaz de sostener resultados ni sensaciones.
Las lesiones han sido un factor, con ausencias importantes como Paulo Dybala, pero no explican por sí solas el bajón general. Jugadores clave están lejos de su nivel, y el equipo ha perdido identidad.
Ahora, el calendario ofrece una última oportunidad para reaccionar, con partidos ante el Pisa SC y un duelo directo frente al Atalanta BC. El objetivo mínimo pasa por asegurar plaza europea, evitando un desastre mayor.
Porque la historia reciente no invita al optimismo: solo en cuatro ocasiones, en la era de los tres puntos, la Roma ha perdido más partidos en liga. El peor precedente, en 2004-05, estuvo cerca del descenso.
En Trigoria lo tienen claro: algo no funciona. Y si no hay reacción inmediata, la temporada puede convertirse en otro paso atrás en un proyecto que aspiraba a mucho más.






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