El club londinense bate el récord negativo pese a sus éxitos deportivos y asegura cumplir con las normas financieras

Londres, Inglaterra – El Chelsea ha registrado la mayor pérdida antes de impuestos en la historia de la Premier League: 262 millones de libras en la temporada 2024-25, una cifra que supera ampliamente el anterior récord del Manchester City (197,5 millones en 2011).
El dato resulta aún más llamativo si se tiene en cuenta que el club generó 490,9 millones de libras en ingresos, el segundo mayor registro de su historia. Además, el equipo firmó una campaña destacada en lo deportivo: ganó la Conference League y el Mundial de Clubes, además de terminar cuarto en liga. Pese a este déficit histórico, el Chelsea insiste en que cumple con las Reglas de Ganancias y Sostenibilidad (PSR), que permiten pérdidas de hasta 105 millones en tres años. La clave está en que los criterios contables de estas normas difieren del resultado bruto antes de impuestos.
Desde la llegada del consorcio BlueCo en 2022, el club ha invertido más de 1.000 millones de libras en fichajes, apostando por jugadores jóvenes con contratos largos. Esta estrategia, sin embargo, también ha generado costes elevados y ajustes contables importantes, como las salidas de futbolistas como Raheem Sterling o el caso de Mykhailo Mudryk, actualmente bajo investigación.
Las pérdidas también incluyen sanciones económicas, como la multa de la Premier relacionada con pagos a agentes en la etapa de Roman Abramovich, y otra impuesta por la UEFA por incumplir las reglas de coste de plantilla. Aun así, en Stamford Bridge mantienen el optimismo. El club espera ingresos récord en el próximo ejercicio, impulsados por los 85 millones obtenidos en el Mundial de Clubes y unos 80 millones adicionales por la participación en la Champions League.
Sin embargo, el modelo genera dudas. Expertos como Kieran Maguire advierten que el Chelsea podría quedarse atrás frente a sus rivales si no incrementa sus ingresos estructurales, especialmente por la limitación de un estadio como Stamford Bridge, con menor capacidad que otros grandes de Inglaterra. Además, la llegada de nuevas reglas financieras basadas en el porcentaje de ingresos que se puede destinar a la plantilla (hasta el 85%) obliga al club a mejorar su capacidad comercial para seguir siendo competitivo.
En resumen, el Chelsea vive una paradoja: éxito deportivo reciente, ingresos elevados… pero también un agujero financiero histórico que pone en duda la sostenibilidad de su modelo a largo plazo.





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