La FIFA busca soluciones urgentes ante una medida que puede afectar a jugadores, cuerpos técnicos y delegaciones enteras

El Mundial 2026 está teniendo muchas polémicas y problemáticas; foto: AARP.
El Mundial 2026 está teniendo muchas polémicas y problemáticas; foto: AARP.

Estados Unidos, América – Una nueva normativa del gobierno de Estados Unidos amenaza con generar un serio conflicto de cara al Mundial 2026. Bajo el denominado “Programa Piloto de Fianza de Visados”, los ciudadanos de determinados países deberán pagar un depósito de hasta 15.000 dólares para poder entrar al país.

Entre los afectados se encuentran cinco selecciones ya clasificadas para el torneo: Argelia, Cabo Verde, Senegal, Costa de Marfil y Túnez. Esta medida impactaría directamente en jugadores, entrenadores, cuerpos técnicos y miembros de las delegaciones.

El sistema establece depósitos que oscilan entre 5.000 dólares para menores y hasta 15.000 para adultos, una cantidad que será devuelta únicamente si el visitante abandona el país dentro del plazo permitido por su visado. Sin embargo, no existe ningún procedimiento que permita evitar este pago de forma general.

La preocupación ha llegado rápidamente a la FIFA, que ya trabaja contrarreloj para evitar que esta normativa afecte al desarrollo del torneo, que se celebrará entre junio y julio de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá.

La principal solución que se baraja pasa por la emisión de cartas oficiales de invitación para las delegaciones de las federaciones, lo que permitiría eximir del pago a jugadores y personal técnico. No obstante, esta alternativa no cubriría a familiares ni aficionados, lo que podría afectar gravemente al ambiente del torneo.

El impacto deportivo tampoco es menor. Varias de estas selecciones tienen programados partidos en suelo estadounidense. Costa de Marfil y Senegal disputarán al menos dos encuentros allí, mientras que Túnez jugará uno. Por su parte, Argelia y Cabo Verde podrían disputar toda la fase de grupos en territorio estadounidense.

Desde el gobierno norteamericano defienden la medida como una herramienta eficaz para controlar la inmigración ilegal, priorizando la seguridad fronteriza. Sin embargo, a menos de tres meses del inicio del torneo, la situación abre un frente delicado que mezcla política, deporte y logística.

La cuenta atrás ya ha empezado… y la FIFA necesita una solución antes de que el problema pase del despacho al césped.

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