El técnico croata no logra enderezar el rumbo del equipo londinense, que acumula cuatro derrotas desde su llegada

Igor Tudor no está convenciendo nada en los Spurs; foto: BBC.
Igor Tudor no está convenciendo nada en los Spurs; foto: BBC.

Londres, Inglaterra – La llegada de Igor Tudor al banquillo del Tottenham Hotspur pretendía ser el último recurso para evitar un descenso histórico en la Premier League. Sin embargo, el inicio del técnico croata no ha cambiado la dinámica del equipo: los Spurs han perdido sus primeros cuatro partidos con él al mando.

El último golpe fue la dura derrota en la UEFA Champions League frente al Atlético de Madrid, un encuentro que volvió a evidenciar los problemas estructurales del conjunto londinense en una temporada marcada por la inestabilidad.

Tudor ha intentado transformar el modelo defensivo del equipo con un sistema que alterna entre el 5-2-3 y el 5-3-2, basado en una presión agresiva hombre a hombre en todo el campo. La idea es recuperar el balón lo más arriba posible para atacar con rapidez tras la pérdida del rival. Este planteamiento ya había funcionado en otros equipos del técnico croata, pero en el contexto actual de la Premier League está encontrando más dificultades.

El propio Pep Guardiola apuntó recientemente que el fútbol inglés es cada vez más físico y agresivo, con jugadores capaces de romper presiones mediante regates o combinaciones rápidas. Ese contexto complica la eficacia de un sistema tan exigente como el de Tudor.

Además, este modelo requiere una coordinación perfecta en la presión. Si un solo jugador llega tarde, el rival encuentra tiempo y espacio para progresar. Algo así ocurrió ante el Atlético de Madrid, cuando el Tottenham no logró activar la presión a tiempo, lo que permitió una jugada que terminó con el gol de Antoine Griezmann.

Otra debilidad del sistema aparece en los costados. El esquema 5-3-2 protege el centro del campo, pero deja grandes espacios en las bandas, algo que varios rivales ya han sabido aprovechar. Equipos como el Fulham FC o el Crystal Palace han encontrado ventajas precisamente en esas zonas, obligando a los laterales del Tottenham a recorrer demasiada distancia para aplicar presión.

Los problemas también se reflejan en la fase ofensiva. El Tottenham ha cambiado varias veces su modelo de juego durante la temporada. Con Ange Postecoglou el equipo apostaba por una salida corta desde atrás, mientras que con Thomas Frank predominaba un juego más directo por las bandas. Ahora, con Tudor, se busca una construcción más arriesgada a través del centro del campo, lo que ha provocado pérdidas peligrosas en zonas comprometidas.

Todos estos cambios han generado confusión en la ejecución del plan de juego, algo que también ha influido en los resultados.

Más allá de las tácticas, dentro del club empieza a crecer la sensación de que el modelo del entrenador y las características actuales de la plantilla no terminan de encajar. Las lesiones, las suspensiones y la falta de perfiles adecuados dificultan todavía más la adaptación al sistema del técnico croata.

El propio Tudor lo reconoció recientemente al hablar de la evolución del equipo:

«Los viejos hábitos necesitan más tiempo del que esperas cambiar”.

Sin embargo, el Tottenham no dispone de demasiado margen. Con el equipo inmerso en la lucha por evitar el descenso, la prioridad inmediata es sumar puntos cuanto antes para escapar de la zona peligrosa de la clasificación. En ese contexto, el reto del técnico croata será encontrar soluciones rápidas sin perder de vista el proceso de cambio que intenta implantar.

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