La participación de la selección iraní y la seguridad del torneo generan incertidumbre a poco más de tres meses del inicio

Teherán, Irán – A poco más de 100 días del inicio del Copa Mundial de la FIFA 2026, el conflicto entre Estados Unidos e Irán amenaza con añadir un nuevo componente político a un torneo que ya se perfilaba como uno de los más sensibles de la historia reciente.
El pasado fin de semana, Estados Unidos lanzó ataques contra instalaciones iraníes en una operación conjunta con Israel, provocando una escalada de tensión en Oriente Medio. En este contexto, el presidente de la federación iraní de fútbol, Mehdi Taj, dejó en duda la presencia del combinado asiático en el torneo.
“Con lo que ha ocurrido y con el ataque de Estados Unidos, es poco probable que podamos esperar la Copa del Mundo”, señaló Taj en declaraciones a la televisión iraní, recogidas por BBC Sport.
La situación se ha agravado tras el asesinato del líder supremo iraní, Ali Khamenei, lo que ha generado una enorme incertidumbre política en el país y dificulta prever quién tomará las decisiones sobre la participación deportiva.
Incertidumbre para la FIFA
La FIFA ha confirmado que está “monitorizando de cerca la situación”, aunque de momento mantiene su intención de celebrar el torneo con todos los participantes. El secretario general del organismo, Mattias Grafström, afirmó que el objetivo sigue siendo “garantizar una Copa del Mundo segura con todos los equipos clasificados”.
Irán tiene programados sus partidos de fase de grupos ante Selección de Nueva Zelanda y Selección de Bélgica en Los Ángeles, antes de enfrentarse a la Selección de Egipto en Seattle.
Si finalmente Irán decidiera retirarse, la FIFA podría reemplazarlo por otra selección de la Confederación Asiática de Fútbol, con Selección de Irak o Selección de Emiratos Árabes Unidos entre los posibles candidatos.
Un Mundial bajo fuerte presión política
El contexto político alrededor del torneo ya era complejo. El presidente estadounidense Donald Trump firmó el año pasado una orden ejecutiva que prohíbe la entrada al país a ciudadanos de varios estados, incluido Irán, aunque los futbolistas y miembros de selecciones están exentos.
Aun así, el conflicto podría aumentar la tensión en torno a los partidos de Irán, especialmente en ciudades como Los Ángeles, donde reside una de las mayores comunidades iraníes fuera del país.
Además, organizaciones como FairSquare advierten que el escenario es inédito. Nick McGeehan, representante del grupo de derechos humanos, señaló a BBC Sport:
“Estamos en territorio desconocido. Los anfitriones acaban de lanzar una operación militar contra un país participante”.
Presión también sobre la FIFA
La escalada también pone el foco en la relación entre el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y Donald Trump, una alianza que ya había generado críticas en los últimos meses.
En enero, varios políticos europeos pidieron estudiar incluso la posibilidad de excluir a Estados Unidos de grandes competiciones deportivas por sus acciones militares, aunque la FIFA insiste en que su papel es mantener neutralidad política.
Con tensiones geopolíticas, preocupaciones de seguridad y debates diplomáticos abiertos, el Mundial de 2026 —que también organizarán México y Canadá— se encamina hacia un escenario donde el fútbol podría quedar inevitablemente entrelazado con la política internacional.




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