La crisis institucional del OM limita las funciones del presidente español mientras McCourt concede plenos poderes deportivos a Benatia

Marsella, Francia – El Olympique de Marsella atraviesa uno de los momentos más convulsos de los últimos años. La entidad francesa vive un profundo proceso de transformación que amenaza con sacudir todos sus cimientos y que ha colocado a su presidente, Pablo Longoria, en el centro de la mayor crisis desde su llegada al cargo en marzo de 2021.
El detonante de esta situación ha sido una concatenación de resultados adversos que han elevado la tensión dentro y fuera del club. La eliminación de la Champions League tras la derrota por 3-0 ante el Club Brujas, unida al contundente 5-0 encajado frente al Paris Saint-Germain en Ligue 1, ha provocado un clima de inestabilidad que venía gestándose desde hace semanas pese a que el equipo ocupa actualmente la cuarta posición del campeonato.
El primer movimiento llegó con la salida de Roberto De Zerbi del banquillo. Sin embargo, la situación terminó de estallar cuando el director deportivo, Medhi Benatia, anunció públicamente su dimisión a través de redes sociales. Lo que en un primer momento parecía una ruptura definitiva dio un giro inesperado tras la intervención directa del propietario del club, Frank McCourt, que se desplazó hasta Marsella para mediar en la crisis.
El empresario estadounidense logró convencer al dirigente marroquí para que permaneciera en la entidad, aunque esta decisión ha venido acompañada de importantes cambios en la estructura interna. McCourt ha otorgado plenos poderes deportivos a Benatia, que pasará a dirigir todas las decisiones relacionadas con el área futbolística, mientras que el rol de Longoria quedará reducido a funciones institucionales.
Este nuevo reparto de responsabilidades ha incrementado la tensión en el día a día del club y ha abierto la puerta a una posible salida del presidente español. Según fuentes cercanas a la entidad, Longoria y la propiedad han iniciado conversaciones para negociar una eventual desvinculación, aunque todavía no se ha producido un acuerdo definitivo.
En paralelo, el nombre de Benatia comienza a ganar peso dentro de la estructura del Marsella como posible relevo en la presidencia, en un escenario que supondría que el propio Longoria ceda el control a quien él mismo incorporó al proyecto hace dos años.
La llegada de Habib Beye como nuevo entrenador, oficializada en las últimas horas, simboliza el inicio de una nueva etapa bajo la supervisión directa del exdefensa marroquí. Mientras tanto, las pintadas y pancartas contra Longoria aparecidas en la ciudad deportiva han añadido un nuevo elemento de presión sobre el dirigente asturiano en un contexto de máxima crispación institucional.
El futuro inmediato del Olympique de Marsella queda ahora supeditado a las decisiones que adopte su propietario en las próximas semanas, en medio de una crisis que amenaza con redefinir por completo la estructura de poder del club.





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