El técnico ha pasado de la gestión de la urgencia a consolidar un equipo líder en Liga y con un pie en los octavos de la Champions

Álvaro Arbeloa en rueda de prensa; foto: X.com.
Álvaro Arbeloa en rueda de prensa; foto: X.com.

Madrid, España – Dicen que la cara es el espejo del alma y, en el caso de Álvaro Arbeloa, su gesto refleja el gran momento que atraviesa el Real Madrid. Tras un inicio marcado por la tensión y la exigencia del calendario, el técnico ha pasado de la seriedad de las primeras semanas a una sonrisa que mezcla alivio y satisfacción al comprobar que su trabajo empieza a dar resultados sobre el césped.

En sus primeros 38 días al frente del equipo ya se distinguen dos etapas claramente diferenciadas. La primera, comprendida entre el 14 y el 28 de enero, estuvo condicionada por la emergencia competitiva, con cinco partidos en apenas 15 días que se saldaron con tres victorias frente a Levante, Mónaco y Villarreal y dos derrotas ante Albacete y Benfica. Fue un periodo sin margen de maniobra en el que el nuevo técnico apenas pudo intervenir en la preparación del equipo.

Sin embargo, desde el 29 de enero, Arbeloa ha iniciado un plan de choque que ha cambiado por completo la dinámica del conjunto blanco. Con solo cuatro encuentros disputados en 20 días, el Madrid ha encadenado triunfos ante Rayo Vallecano, Valencia, Real Sociedad y Benfica, recuperando el liderato en Liga y acercándose a los octavos de final de la Champions League.

Parte de esta mejoría se explica por una puesta a punto física acelerada bajo la dirección de Antonio Pintus, que ha aprovechado semanas con mayor margen entre partidos para trabajar tanto el aspecto físico como el descanso del grupo. El resultado ha sido un equipo más intenso, sólido y competitivo en los últimos compromisos.

Sobre el terreno de juego, el nuevo Madrid empieza a ser reconocible gracias a un centro del campo formado por Tchouaméni, Camavinga y Valverde, con Güler actuando como mediapunta. Esta estructura ha permitido blindar al equipo defensivamente y potenciar su capacidad ofensiva, acercando al turco a zonas donde su creatividad resulta más determinante.

El técnico también ha logrado recuperar la mejor versión de futbolistas clave como Valverde, liberado tras abandonar el lateral derecho para regresar al centro del campo, o Vinicius, que ha recuperado protagonismo y confianza para volver a marcar diferencias en ataque. A estos se suman los regresos de Trent y Rüdiger, cuyo impacto ha reforzado tanto la salida de balón como la jerarquía defensiva del equipo.

Más allá del aspecto táctico, Arbeloa ha centrado parte de su discurso en reforzar la cohesión del vestuario, una unidad que se ha hecho visible en las últimas semanas y que ha contribuido a mejorar el ambiente de trabajo en Valdebebas.

El conjunto blanco regresó de Lisboa como líder provisional de la Liga y con una victoria de peso ante el Benfica que deja al equipo con un pie en la siguiente ronda europea. Desde la derrota sufrida en ese mismo escenario el 28 de enero, el Madrid ha encadenado cuatro triunfos consecutivos que elevan el balance de Arbeloa a siete victorias y dos derrotas al frente del banquillo madridista. Una racha que consolida su trayectoria ascendente en apenas unas semanas.

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