El extremo brasileño debuta en la Serie A con gol y confirma que puede ser el revulsivo que busca Conte en la carrera por la Champions

Alisson Santos celebrando un gol con el Napoli; foto: ChatGPT.com.
Alisson Santos celebrando un gol con el Napoli; foto: ChatGPT.com.

Nápoles, Italia – El Estadio Diego Armando Maradona tiene memoria futbolística. Exige belleza, atrevimiento, talento. Y cuando Alisson Santos tocó su primer balón en la Serie A, la grada azul sintió un cosquilleo familiar. Arranque explosivo, conducción eléctrica, búsqueda constante del uno contra uno. Una flecha que apunta al área y acelera sin miedo.

Sin necesidad de comparar con mitos intocables, en su manera de cambiar el ritmo y encarar hay ecos recientes de David Neres. El plan trazado para él recuerda al del brasileño la pasada temporada: irrumpir desde el banquillo para romper partidos. Y Alisson es especialista en ese papel.

En la Champions, con el Sporting, firmó tres goles este curso, todos como suplente. Ante Marsella y Athletic fueron tantos decisivos, pero el que más le marcó fue el primero, contra el Kairat: gol en su debut europeo, el sueño de cualquier niño. Una costumbre que repitió el domingo en el Maradona: control orientado, derechazo fulminante y celebración emocionada bajo la Curva B.

Un debut de cuento en la Serie A

Su estreno en el campeonato italiano tuvo algo de fábula. En Génova estuvo a punto de entrar, pero la expulsión de Juan Jesús obligó a cambiar planes y Conte sacrificó el cambio ofensivo. La decepción fue visible en el rostro del brasileño, aunque fue de los primeros en celebrar el penalti decisivo de Højlund.

La primera aparición oficial con el Nápoles llegó días después en la Copa de Italia, donde lanzó un penalti en la tanda tras el tiempo reglamentario. Mostró personalidad y orgullo por vestir la camiseta azul. El club no dudó en ficharlo, convencido de que su fútbol podía encajar en el templo de Diego.

Alisson incluso renunció a disputar los octavos con el Sporting para apostar por el proyecto napolitano y ayudar al equipo a regresar a la élite europea. Su gol ante la Roma puede tener un peso específico enorme en la pelea por la Champions.

El nuevo proyecto ilusiona

Antonio Conte y el director deportivo Giovanni Manna apostaron fuerte por él. El brasileño se sintió seducido desde el primer contacto: considera al Nápoles un club de primer nivel mundial y una plataforma ideal para consolidarse en Europa y acercarse a su gran sueño, la selección brasileña.

Creció idolatrando a Neymar y en Portugal lo compararon con un joven Leão. Talento descarado, gusto por la música y el surf, y una zancada corta pero explosiva que lo hace indescifrable en campo abierto. En Nápoles creen haber fichado a un futuro crack.

El camino es largo, pero las cualidades están ahí: velocidad, desborde, lectura ofensiva y una conexión natural con el gol. El domingo se emocionó bajo la mirada de su madre y su mejor amigo. También ante miles de napolitanos que ya vislumbran en él a un nuevo héroe potencial.

Ahora queda el siguiente paso: demostrar que puede marcar la diferencia desde el once inicial. El Maradona ya lo ha adoptado. El resto, como siempre, lo dictará el césped.

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