Marco Garcés defiende la apuesta por el talento de casa como gran diferencial competitivo del club

Vigo, España – El Celta de Vigo ha encontrado en su cantera algo más que una vía de abastecimiento deportivo: ha construido una identidad. Nombres como Javi Rodríguez, Sergio Carreira, Manu Fernández, Hugo Sotelo, Hugo Álvarez o el eterno Iago Aspas simbolizan una conexión especial entre el equipo y su afición. No es solo competir contra los grandes, es hacerlo con futbolistas que crecieron en la grada y que sienten el escudo como propio.
Marco Garcés, director de fútbol del club celeste, explicó en un encuentro con medios —facilitado por LaLiga— que la cantera es el gran elemento diferenciador del Celta. “Como club tienes que entender en qué puedes ser el mejor. No podemos traer a los mejores del mercado porque otros tienen más dinero. Donde creemos que podemos marcar la diferencia es en el desarrollo de jugadores”, afirmó.
El dirigente mexicano subraya que más allá del sistema, lo verdaderamente innegociable es el estilo. “No es tan importante cuál, sino elegir uno y mantenerlo en toda la estructura. Todos los equipos deben jugar bajo la misma idea. Construimos desde atrás, progresamos desde la posesión y buscamos profundidad con extremos. Puede variar el dibujo, pero los principios deben ser los mismos”, explicó. Para Garcés, traer un entrenador que no comulgue con esa filosofía rompería la conexión con la grada y con la base formativa.
El presupuesto destinado a la cantera ronda los cuatro millones de euros anuales, una inversión que el club considera sostenible gracias a la venta de talentos formados en casa. Las salidas de Gabri Veiga y Fer López, que generaron 53 millones de euros en conjunto, han permitido asegurar la viabilidad del proyecto a medio plazo. “Un canterano no tiene coste de adquisición ni amortización. Casi todo es utilidad. Pero para que salga uno, inviertes en toda una generación”, matiza Garcés.
El director deportivo también puso nombres propios sobre la mesa. Antañón, Burcio, Angelito u Óscar Marcos figuran entre los próximos talentos llamados a dar el salto, aunque reconoce la dificultad de retener a los mejores ante el interés del mercado. El caso de Fer López sirve como ejemplo de paciencia y desarrollo tardío: “No crecía, tuvo que salir al Rápido de Bouzas y su evolución física fue clave. Nunca sabes cuándo puede explotar un jugador”.
Garcés destacó además el extraordinario momento del fútbol formativo español. “Lo que está pasando en España es brutal. Si la selección no fuera al Mundial, la B, la sub-23 o la sub-21 serían candidatas a ganarlo. Es espeluznante la cantidad de talento que se produce”, señaló.
La presencia de referentes como Aspas o Borja Iglesias actúa como inspiración directa para los jóvenes. “Cuando tus grandes estrellas vienen de la cantera y se convierten en leyendas, los chicos entienden que es posible”, apuntó.
Aunque el modelo prioriza el talento local, el Celta no renuncia a la diversidad. Garcés confirmó que el club mantiene seguimiento activo en mercados como Uruguay, Colombia o Argentina y recordó que varias leyendas del club no fueron españolas, como Karpin, Mostovoi o el ‘Tucu’.
En Vigo el camino está definido: identidad clara, apuesta por la formación y fidelidad a un estilo que conecta con la grada. El modelo funciona, genera pertenencia y mantiene viva la ilusión en Balaídos.




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