El canterano recupera protagonismo con Carrick tras meses en el banquillo y vuelve a llamar a la puerta de Inglaterra

Manchester, Inglaterra – Fue tras el primer duelo de la temporada ante el West Ham United cuando Rúben Amorim dejó una frase que marcaría el debate alrededor de Kobbie Mainoo. El Manchester United había empatado 1-1 en Old Trafford y el joven centrocampista, titular habitual el curso anterior, no disputó un solo minuto.
“Siempre me preguntas lo mismo… Te encanta Kobbie”, respondió el técnico portugués cuando se le cuestionó por su ausencia. Amorim defendía que el hecho de que Mainoo fuese internacional con Inglaterra no le obligaba a alinearlo si no lo consideraba oportuno. El comentario sonó personal. Y abrió una grieta que fue más allá de una simple decisión técnica.
De pieza clave a actor secundario
La sorpresa no residía en una suplencia puntual, sino en la tendencia. Mainoo no fue titular en ningún partido de Premier League bajo el mandato de Amorim. Un futbolista que había marcado en una final de FA Cup y que había sido titular con Inglaterra en la final de la Eurocopa pasó a un papel residual.
El relevo en el banquillo cambió el guion. Tras el breve interinato de Darren Fletcher, fue Michael Carrick quien devolvió al centrocampista al centro del proyecto. Primero con minutos desde el banquillo y después consolidándolo como titular en los últimos cuatro encuentros.
Ante el Tottenham Hotspur, Mainoo fue decisivo: asistió a Bryan Mbeumo con un pase sutil tras romper líneas desde la frontal. Una acción que sintetiza su perfil: lectura del juego, pausa y precisión en el momento justo.
“Sí, no hay duda”, respondió Carrick cuando le preguntaron si Mainoo había recuperado el nivel de su temporada de irrupción (2023-24). Para el técnico inglés, el talento del canterano nunca estuvo en cuestión, sino el contexto.
Más que números
Siete goles y cinco asistencias en 90 partidos no impresionan en frío. Pero el valor de Mainoo no se mide únicamente en estadísticas. Es un centrocampista de ritmo, de comprensión espacial, de ese “gran pase” que Carrick definía años atrás como el que prepara la siguiente acción antes incluso de ejecutarse.
No es un mediocentro explosivo ni un llegador constante. Es un jugador que ordena, que entiende el flujo del partido y que, cuando está cómodo, eleva el nivel colectivo.
Inglaterra, el siguiente reto
Su resurgimiento reabre también el debate internacional. Seis de sus diez partidos con la absoluta llegaron en la Eurocopa 2024, donde irrumpió sin complejos. Desde entonces, su presencia se diluyó.
Con los amistosos de marzo ante Uruguay y Japón en el horizonte y con nombres como Elliot Anderson, Adam Wharton o Alex Scott en la órbita, Mainoo afronta cinco partidos clave para convencer al seleccionador.
Carrick pide prudencia. “Tenemos que tener cuidado con cargarle demasiada responsabilidad. Solo tiene 20 años”, recordó. Tras meses en la sombra, el centrocampista vuelve a sentirse importante. Y, en Old Trafford, muchos interpretan que el tiempo le está dando la razón.




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