Chevalier no termina de convencer en Champions, Safónov se recupera y la sombra de Donnarumma vuelve a aparecer en el Parque de los Príncipes

Safónov y Chevalier entrenando; foto: L’Equipe.

París, Francia – El debate en la portería vuelve a agitar al Paris Saint-Germain apenas medio año después de conquistar la primera UEFA Champions League de su historia. Entonces, el rendimiento de Gianluigi Donnarumma fue determinante para cerrar una herida que había condicionado varios proyectos anteriores. Hoy, la situación es bien distinta.

La negativa del italiano a renovar y la falta de encaje en la idea de Luis Enrique precipitaron un cambio estructural. El técnico asturiano apostó por un perfil diferente y el elegido fue Lucas Chevalier, procedente del Lille OSC, en una operación que alcanzó los 55 millones de euros incluyendo variables. “Es una decisión deportiva”, explicó entonces el entrenador.

Las cifras europeas alimentan las dudas

En Ligue 1, Chevalier ha mostrado solidez. Pero en Champions la historia cambia. El PSG ha encajado 10 goles tras solo 22 disparos a puerta en la fase regular, un dato que cuestiona la contundencia del guardameta en el máximo escenario continental.

En la reciente derrota ante el Sporting CP (2-1), no cometió errores groseros, pero dejó la sensación de que pudo hacer más: primero, en el córner que precedió al 1-0; después, en el disparo que generó el rechace del definitivo 2-1. En Francia, la crítica no tardó en aparecer y los principales medios han subrayado su irregularidad.

Safónov aprieta y el PSG no puede esperar

La competencia interna tampoco ayuda. Matvey Safonov se había ganado crédito tras su actuación en la final intercontinental, donde fue decisivo en la tanda de penaltis. Una fractura en la mano frenó su progresión, pero su regreso está próximo y vuelve a abrir el debate.

El PSG, que aspira a revalidar la Champions —hazaña que en este siglo solo ha logrado el Real Madrid— necesita certezas inmediatas. Evitar la repesca de febrero es prioritario y cada detalle cuenta.

Luis Enrique, de momento, sostiene a su portero. “Cuando llegas a un club de este nivel, las críticas son inevitables”, defendió antes del duelo liguero ante el AJ Auxerre. Pero el margen se estrecha. En París, la portería vuelve a ser un asunto de Estado.

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