La derrota por 0-3, ante la Atalanta, en la Coppa Italia, evidencia una clara falta de gol en el equipo italiano

Luciano Spalletti abriendo los brazos; foto: X.
Luciano Spalletti abriendo los brazos; foto: X.

Turín, Italia – La Juventus volvió a evidenciar su gran déficit en el peor momento. En el New Balance Arena, frente a la Atalanta, el equipo de Luciano Spalletti dio un paso atrás competitivo, incapaz de transformar la posesión en verdadero peligro. La derrota, una de las más duras en Copa en los últimos treinta años, dejó al descubierto un problema que el técnico arrastra desde el cierre del mercado: la ausencia de un delantero centro determinante.

Spalletti esperó hasta el último día la llegada de un ‘9’ para noches como esta, en las que una acción distinta habría bastado para cambiar la inercia de un partido que se torció pronto. Sin Kenan Yildiz, reservado tras las molestias en el aductor sufridas en Parma, el técnico apostó por Weston McKennie abierto a la izquierda para liberar los espacios interiores a Marcus Thuram. El plan insinuó peligro en los primeros minutos, pero se diluyó sin traducirse en ocasiones claras.

Ni la entrada de Jeremie Boga —debutante— ni el recurso posterior de Yildiz lograron alterar el guion. Jonathan David, que ya había avisado con un cabezazo en el primer tiempo, no ofreció ese perfil resolutivo que demanda un partido cerrado. Tampoco Lois Openda marcó diferencias en un contexto de defensas replegadas y espacios mínimos.

Un problema estructural más que puntual

Más allá del marcador abultado, la sensación fue de impotencia ofensiva. La Juventus movió el balón en campo rival, pero sin profundidad ni amenaza real en los últimos metros. La Atalanta tuvo tiempo para replegar, ajustar y contragolpear. El colapso final fue consecuencia de una falta de pegada que viene de lejos.

Para contar con un delantero centro puro, la Juve solo tiene a Dusan Vlahovic, recién reincorporado a la Continassa tras su periodo postoperatorio. El serbio podría regresar en marzo, quizá para unos hipotéticos octavos de final de Champions, pero antes el equipo deberá afrontar una eliminatoria exigente ante el Galatasaray en el ‘playoff’.

Inventar mientras llega el 9

La espera no puede ser la única estrategia. Spalletti deberá encontrar soluciones alternativas —mayor llegada desde segunda línea, más agresividad en área rival o ajustes de sistema— para sostener el calendario inmediato, con varios duelos de todo o nada.

La Juventus ha perdido solo cuatro veces por tres goles de diferencia en Copa en tres décadas; dos fueron ante el Inter y las dos más recientes frente a la Atalanta. Esta última, sin embargo, deja una lectura distinta: no fue tanto un problema defensivo como la confirmación de que, sin un goleador puro, el equipo pierde filo en las noches decisivas.

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