El jugador brasileño se marchará de los ‘Red Devils’ esta temporada y se despedirá de una buena manera de su estadio

Manchester, Inglaterra – El 30 de diciembre de 2024 marcó el punto más bajo de Casemiro en el Manchester United. Aquella derrota por 0-2 ante el Newcastle United en Old Trafford dejó una imagen demoledora: el brasileño superado en el centro del campo, señalado por la grada y relegado al banquillo durante el mes siguiente. Parecía el principio de un final gris.
Un año después, el guion es muy distinto. A sus 33 años, y con el contrato expirando al término de la temporada, Casemiro se ha convertido en una pieza casi imprescindible. Si hubiera que elegir hoy a un jugador que el United no puede permitirse perder en el tramo final, su nombre estaría entre los primeros.
Del desgaste al equilibrio táctico
Durante la etapa de Ruben Amorim, el brasileño asumía enormes distancias en un sistema 5-2-3 exigente, con presión alta y transiciones constantes. Su rendimiento se resentía y quedaba expuesto en campo abierto. Sin embargo, su preparación física en verano —más ligero y fuerte— fue clave para sostener el ritmo esta temporada.
El verdadero punto de inflexión llegó tras la salida de Amorim en enero y la llegada de Michael Carrick al banquillo. Con un 4-2 más compacto, el United redujo espacios y protegió mejor a su mediocentro. Casemiro pasó de correr 10,7 km por partido a 10,3, pero con mayor eficiencia: menos duelos disputados y mejor porcentaje de éxito (del 51 % al 58 %).
Con líneas más juntas y apoyos cercanos, el brasileño ha podido elegir mejor sus intervenciones, ganar segundas jugadas y ordenar el juego sin quedar expuesto.
Impacto ofensivo inesperado
Más sorprendente aún ha sido su producción ofensiva. Suma cinco goles y dos asistencias en Premier, muchos de ellos nacidos en acciones a balón parado. El United se ha convertido en uno de los equipos más eficientes en este apartado, y Casemiro, liberado en el segundo palo, ha sabido explotar su instinto.
En circulación también ha mejorado. Con un juego más pausado, sus pases verticales se han convertido en recurso estratégico y no en riesgo constante. Carrick incluso lo ha utilizado más adelantado en fase ofensiva, replicando el rol que tuvo en el Real Madrid junto a Modric y Kroos: menos presión en salida y mayor libertad para filtrar balones.
Una despedida con prestigio
La forma en que un jugador termina su etapa suele marcar su legado. Casemiro corría el riesgo de salir por la puerta de atrás. Hoy, en cambio, el brasileño parece decidido a cerrar su ciclo con dignidad y rendimiento.
Con el United aún peleando por puestos de Liga de Campeones, su resurgir no solo ha cambiado la dinámica del equipo, sino también la narrativa de su paso por Inglaterra. Si se marcha en verano, lo hará dejando una última imagen muy distinta a la de aquella noche amarga ante el Newcastle.




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