El jugador inglés tiene una cláusula de compra obligatoria, pero el conjunto de Birmingham no la quiere ejecutar

Harvey Elliot jugando con la camiseta del Aston Villa; foto: X.
Harvey Elliot jugando con la camiseta del Aston Villa; foto: X.

Birmingham, Inglaterra – Cuando Harvey Elliott aterrizó cedido en el Aston Villa el pasado agosto procedente del Liverpool FC, lo hizo con el cartel de campeón de la Premier League y como mejor jugador del Europeo sub-21 del verano anterior. El objetivo era claro: sumar minutos, ganar continuidad y llamar a la puerta de la selección absoluta de Inglaterra de cara al Mundial. Cinco meses después, su realidad es muy distinta.

El acuerdo entre clubes incluía una cláusula que convertiría la cesión en traspaso definitivo por 35 millones de libras si el centrocampista disputaba 10 partidos esta temporada. Actualmente está a solo tres encuentros de activar automáticamente esa obligación. Sin embargo, el técnico Unai Emery ha sido reiteradamente claro en su postura: no tiene intención de ficharlo en propiedad.

Elliott apenas ha tenido protagonismo. Sus recientes apariciones ante el RB Salzburgo en la Europa League y su entrada desde el banquillo frente al Brentford fueron sus primeros minutos en cuatro meses, desde octubre. Pese a ello, Emery ha insistido en que “no hay cambios” en su planteamiento respecto al jugador.

El escenario, no obstante, ha evolucionado. Las lesiones de Boubacar Kamara (baja de larga duración), John McGinn y Youri Tielemans han reducido las opciones en el centro del campo del Villa. Si el equipo alcanza instancias finales en Europa League y FA Cup, podría disputar hasta 61 partidos esta campaña, lo que incrementa la necesidad de rotaciones y abre una posible ventana para Elliott.

En paralelo, el mercado invernal ha alterado el equilibrio del vestuario: regresos como el de Douglas Luiz, la llegada de Tammy Abraham y salidas como la de Donyell Malen o Evann Guessand han modificado el contexto competitivo. Aun así, el perfil ofensivo y creativo de Elliott encaja más en el rol de McGinn o Tielemans que en el de un mediocentro posicional.

Pese a su escasa participación, el inglés ha mantenido una actitud profesional. Desde el club valoran su compromiso y su estado físico, demostrado en su reciente partido completo tras meses de inactividad. Internamente, el vestuario le respalda, aunque eso no garantiza continuidad.

Desde Anfield, la postura es distante. El técnico Arne Slot dejó claro que considera a Elliott “jugador del Aston Villa”, un mensaje que evidencia que el Liverpool planificó la temporada asumiendo su salida. Un regreso parece improbable.

Con la ventana de la MLS aún abierta hasta finales de marzo, surgieron rumores sobre un posible destino alternativo en Estados Unidos, pero esa opción no está en los planes del futbolista.

Así, Elliott permanece en una situación ambigua: demasiado cerca de convertirse en jugador permanente de un club cuyo entrenador no lo respalda plenamente, y demasiado lejos de un Liverpool que parece haber pasado página. De promesa mundialista a incógnita contractual en apenas cinco meses, su futuro inmediato depende ahora tanto del calendario como de las lesiones… y de si Emery se ve obligado a contar con él más de lo previsto.

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