La goleada en Leverkusen expone las carencias del Submarino Amarillo y deja al ghanés en el centro de las críticas tras el duro diagnóstico de Marcelino

Villarreal, España – El partido que el Villarreal disputó en Leverkusen en la última jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones no solo certificó una derrota contundente, sino que evidenció las peores carencias del equipo amarillo esta temporada, especialmente en el contexto europeo. Una noche que también sirvió para confirmar lo que ya se intuía desde hace semanas: el fichaje de Thomas Partey ha sido un fracaso.
Las palabras de Marcelino García Toral tras el encuentro fueron tan claras como demoledoras. El técnico asturiano no se anduvo con rodeos al valorar el rendimiento del internacional ghanés desde su llegada a La Cerámica: “Del Thomas que conocimos en el Arsenal a este hay un mundo de diferencia. Un mundo. Es muy difícil jugar en el fútbol actual a este ritmo”, afirmó con contundencia. Un mensaje que refleja el profundo desencanto del cuerpo técnico tras seis meses de espera sin respuestas.
En el Villarreal confiaban en que Partey aportara jerarquía, experiencia y un salto de calidad en la medular, pero la realidad ha sido muy distinta. Falta de ritmo, escasa intensidad y un nivel futbolístico muy por debajo de lo esperado han marcado sus actuaciones, hasta el punto de quedar a años luz del centrocampista que brilló en la Premier League con el Arsenal.
Su llegada, además, estuvo rodeada de polémica desde el primer momento. Pendiente de un juicio por graves acusaciones de abusos sexuales, su fichaje generó rechazo en una parte de la afición, aunque el club siempre defendió su presunción de inocencia. Más allá de ese contexto extradeportivo, el balance estrictamente futbolístico es incuestionable y muy negativo.
El ex ‘gunner’ aterrizó en Castellón sin una pretemporada adecuada y con un estado físico inferior al del resto de la plantilla, una desventaja que nunca logró corregir. El paso del tiempo y las oportunidades —ha participado en 20 partidos oficiales— no han servido para revertir la situación. Apático, fuera de forma y sin influencia real en el juego, Partey ha ido perdiendo peso hasta quedar relegado en la rotación.
El dato más revelador de su caída es que Carlos Maciá, canterano de solo 17 años, le ha superado recientemente en las preferencias de Marcelino. Un síntoma inequívoco de que el crédito del ghanés está prácticamente agotado dentro del vestuario.
Partey tiene contrato con el Villarreal hasta el próximo mes de junio y, tras el discurso del técnico, todo apunta a que su continuidad es altamente improbable. Su ficha, aunque inferior a la que percibía en Londres, sigue siendo elevada para un club que necesita reajustar su estructura económica. Una salida en este mercado sería la mejor solución, pero su bajo rendimiento complica encontrarle destino.
Además, el centrocampista necesita continuidad de cara al Mundial de este verano con Ghana, algo que hoy por hoy no parece poder encontrar en el Submarino Amarillo. Una situación incómoda para todas las partes, con un jugador claramente señalado y un Villarreal que ve cómo una apuesta ambiciosa se ha convertido en un problema deportivo.
Ni está. Y, a estas alturas, tampoco parece que se le espere.





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