El extremo noruego, rumbo al Fulham por unos 30 millones, confirma la estrategia del Manchester City de financiar sus grandes fichajes vendiendo talento joven

Manchester, Inglaterra – El Manchester City vuelve a demostrar que su dominio no se limita al césped. La inminente salida de Oscar Bobb al Fulham, por una cifra cercana a los 30 millones de libras, es el último ejemplo de una política deportiva y económica que se ha convertido en una de las grandes fortalezas del club desde la llegada de Pep Guardiola en 2016.
“Tengo muchas, muchas buenas opiniones sobre él”, decía Guardiola sobre Bobb el pasado mes de noviembre. Dos meses después, el extremo noruego de 22 años está a punto de abandonar el Etihad, convirtiéndose en otro producto de la cantera ‘citizen’ que deja un importante rédito económico tras haber dado el salto al primer equipo.
Desde que Guardiola tomó las riendas del City, la venta de jóvenes talentos se ha convertido en una fuente clave de ingresos. Futbolistas como Cole Palmer, Liam Delap, Brahim Díaz o Tosin Adarabioyo siguieron el mismo camino: debutar con el primer equipo y, ante la feroz competencia, buscar continuidad lejos de Manchester. El resultado ha sido un negocio extraordinariamente rentable.
Según datos de FootballTransfers.com, el City ha ingresado más de 250 millones de libras en los últimos cinco años solo con ventas de jugadores jóvenes, cifra que asciende a cerca de 270 millones si se incluyen variables. Si se amplía el foco desde la llegada de Guardiola, las operaciones vinculadas al Elite Development Squad (EDS) y a futbolistas formados en la cantera han generado más de 500 millones de libras.
El caso de Bobb no es una excepción. Jadon Sancho se marchó al Dortmund por apenas 8 millones antes de ser traspasado al United por 73. Douglas Luiz dejó el City sin debutar en partido oficial y hoy es un mediocentro contrastado tras su paso por el Aston Villa. Morgan Rogers, Jeremie Frimpong o el propio Cole Palmer, ahora figura del Chelsea e internacional inglés, confirman que salir del City no equivale a estancarse.
Este modelo permite al club invertir con fuerza en fichajes de primer nivel sin comprometer su sostenibilidad financiera. No es casualidad que el City haya podido afrontar operaciones como las de Jack Grealish (100 millones), Josko Gvardiol (77), Antoine Semenyo (65) o Marc Guéhi (20). De hecho, la venta de Bobb compensa prácticamente la inversión realizada por Rayan Cherki, fichado el pasado verano desde el Lyon.
Además del ingreso inmediato, el City suele incluir cláusulas de recompra o porcentajes de futura venta, manteniendo cierto control sobre la evolución de sus exjugadores. Un ejemplo reciente fue el regreso del portero James Trafford, recomprado tras su paso por el Burnley.
Como explica el experto financiero Kieran Maguire, “el City ha sido excepcional vendiendo jugadores”, con beneficios cercanos a los 350 millones en los últimos tres años, cifra que rozará los 400 millones si se confirma la operación de Bobb.
Un negocio redondo, una vez más, para Guardiola y la cúpula deportiva del Manchester City, que siguen ganando títulos… y también batallas fuera del campo.





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