El técnico interino suma su segunda victoria consecutiva ante City y Arsenal y cambia el ánimo del Manchester United

Manchester, Inglaterra – Michael Carrick tiene demasiada experiencia en el fútbol como para dejarse arrastrar por la euforia, pero los hechos empiezan a hablar por sí solos. El Manchester United asaltó el Emirates Stadium (2-3) con un gol decisivo de Matheus Cunha y confirmó un arranque perfecto del excentrocampista como entrenador interino: dos partidos, dos victorias, ante el primero y el segundo de la Premier League.
La imagen fue reveladora. Mientras los más de 3.000 aficionados del United celebraban durante largos minutos en la grada visitante, Carrick mantenía la calma en la banda, consciente de que el entusiasmo puede ser tan peligroso como la derrota. “Estoy aquí para hacer un trabajo. No vamos a dejarnos llevar”, repitió tras el partido, evitando cualquier referencia directa a su futuro como posible técnico permanente.
Sin embargo, los números son contundentes. Seis puntos en dos jornadas con Carrick contrastan con las dificultades vividas bajo Rubén Amorim, a quien le costó cinco partidos alcanzar siete puntos y cuyo proyecto terminó diluyéndose. En apenas dos semanas, el United ha sumado el doble de puntos frente a City y Arsenal que en sus tres encuentros previos ante rivales de la zona baja.
Más allá del resultado, el cambio se percibe en el campo. Carrick ha abandonado el sistema 3-4-3, ha regresado a una defensa de cuatro, ha recuperado a Kobbie Mainoo y ha adelantado la posición de Bruno Fernandes, que volvió a liderar al equipo con personalidad. Además, ha tomado decisiones valientes: apostar por Patrick Dorgu en la izquierda, relegando de inicio a Cunha, ha dado resultado inmediato. Dorgu ha marcado en los dos partidos bajo su mando, mientras Cunha respondió desde el banquillo con una asistencia ante el City y el gol de la victoria en Londres.
“Hay una energía diferente”, reconoció el propio Cunha. “Carrick sabe lo que significa este club. Nos dijo que todos estaban en contra nuestra y que debíamos demostrarlo en el campo”.
El paralelismo con Ole Gunnar Solskjaer en 2018-19 es inevitable, aunque Carrick rehúye cualquier comparación. Él insiste en la humildad, en “montar la ola” emocional sin perder el equilibrio. Pero mientras el espíritu del equipo cambia, las gradas vuelven a creer y la directiva observa con atención.
Hace semanas, su nombre apenas aparecía en las quinielas. Hoy, Carrick no pide el cargo, pero el United empieza a preguntarse si ya lo tiene delante.





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