El triunfo ante el Inter refuerza la idea de que el brasileño y el sueco son complementarios y no rivales directos en el ataque ‘gunner’

Gyökeres y Gabriel Jesús en un entrenamiento del Arsenal; foto: The New York Times.
Gyökeres y Gabriel Jesús en un entrenamiento del Arsenal; foto: The New York Times.

Londres, Inglaterra – La victoria del Arsenal ante el Inter de Milán no solo dejó tres puntos de oro en la Champions, sino también una conclusión clara para Mikel Arteta: el debate entre Gabriel Jesus y Viktor Gyökeres no es tanto una cuestión de jerarquía como de contexto y funciones. Ambos marcaron y, lejos de pisarse, demostraron por qué encajan mejor en momentos distintos del partido.

El Arsenal fue un equipo mucho más fluido y creativo con Gabriel Jesus como titular. El brasileño ofreció una versión reconocible, asociativa y móvil, participando en la jugada desde la base y generando ventajas para los extremos. Su primer gol nació de una combinación rápida y coral, poco habitual esta temporada, y su influencia fue constante: bajó a recibir, arrastró centrales y liberó espacios para Saka, Martinelli y Merino. Más allá del tanto de estrategia que completó su doblete, su impacto se notó especialmente en el juego abierto, donde dio al Arsenal una riqueza ofensiva que había echado en falta.

El partido cambió de escenario en la segunda mitad y ahí emergió la figura de Viktor Gyökeres. Con el Inter volcado y las líneas más abiertas, el sueco explotó su principal virtud: la potencia atacando espacios. Su gol, llegando al área tras una carrera imparable, fue una acción que probablemente Jesus no habría firmado, del mismo modo que Gyökeres difícilmente habría participado en la elaboración del primer tanto. Dos delanteros, dos registros muy distintos.

Los datos refuerzan la sensación. Con Gyökeres como titular, el Arsenal ha ganado la mayoría de sus partidos de Premier, pero ha dependido en exceso del balón parado. Solo 13 goles de jugada en 17 encuentros contrastan con las actuaciones más dinámicas vistas cuando Arteta ha apostado por Jesus o incluso Merino como falso nueve, como ocurrió ante Bayern, Tottenham o el propio Inter.

Eso no invalida al sueco, pero sí obliga a replantear su papel. Sin goles en jugada en liga desde noviembre y con una conversión inferior a la de sus competidores, Gyökeres parece encajar mejor como arma para el tramo final, castigando defensas cansadas, que como referencia única ante bloques cerrados.

Con Kai Havertz aún recuperándose y Jesus volviendo poco a poco de sus problemas físicos, Arteta tiene ahora más margen para elegir. Y el mensaje del partido es claro: no se trata de quién juega, sino de cuándo y para qué. Ante el Manchester United, el técnico ‘gunner’ ya tiene una pista muy clara del camino a seguir.

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