El francés, que volvió a jugar tras 811 días de ausencia, no encuentra continuidad por las lesiones y su futuro en el Principado empieza a generar inquietud

Paul Pogba aplaudiendo a los aficionados del AS Monaco; foto: FUTBOL FRANCES.
Paul Pogba aplaudiendo a los aficionados del AS Monaco; foto: FUTBOL FRANCES.

Mónaco, Francia – Paul Pogba volvió a sentirse futbolista el pasado 22 de noviembre, cuando reapareció con la camiseta del AS Mónaco después de 811 días sin disputar un partido oficial. Su última vez había sido con la Juventus en septiembre de 2023. El regreso estuvo cargado de emoción: tras cumplir 18 meses de sanción por dopaje, un largo proceso judicial que afectó a su entorno familiar y una sucesión de problemas físicos, el campeón del mundo en 2018 rompió a llorar en su presentación con el club del Principado. Volvía para disfrutar del fútbol… y para perseguir un último sueño: jugar el Mundial de 2026 con Francia a los 33 años.

Sin embargo, la realidad está siendo mucho más dura de lo esperado. El Mónaco diseñó un plan específico de regreso con vistas al mes de octubre, consciente del largo periodo de inactividad del centrocampista. Pero el calendario avanzó y Pogba no logró estabilidad. En los tres meses que duró ese programa inicial, sufrió dos lesiones musculares. Aun así, consiguió reaparecer ante el Rennes el 22 de noviembre y encadenar tres partidos consecutivos, siempre con participaciones limitadas, para un total de 30 minutos entre noviembre y diciembre.

Cuando parecía empezar a ver la luz, el cuerpo volvió a decir basta. El pasado 5 de diciembre, Pogba sufrió un nuevo problema en el gemelo, que le dejó fuera de compromisos clave y le descarta, entre otros, para el duelo en el Santiago Bernabéu. Desde entonces, ha regresado al gimnasio con la esperanza de intentarlo una vez más.

En el club, la situación ya se vive como un caso delicado. Así lo reconoció el director deportivo del ASM, Thiago Scuro, con un mensaje tan sincero como preocupante: “El programa y el plan para Paul no están funcionando como se esperaba. No hay nada grave, pero pocos jugadores han sufrido tantas lesiones en diferentes partes del cuerpo. Es un proceso muy difícil”. Pogba, añaden desde dentro, está afectado anímicamente por no poder dar continuidad a sus esfuerzos.

El tiempo corre en su contra. Didier Deschamps siempre ha sido uno de sus grandes valedores, pero sin minutos ni ritmo competitivo, el Mundial se antoja casi imposible. A ello se suma el factor económico: Pogba percibe unos 320.000 euros mensuales, un salario muy por encima del resto de la plantilla en un contexto de grave crisis financiera en el fútbol francés. Aunque llegó libre, su ficha le convierte en un nombre señalado de cara a la próxima temporada.

Pese a todo, el apoyo de la afición ha sido total. Recibido como un héroe, su camiseta se agotó durante semanas y su impacto comercial ha sido un éxito. Ahora, la gran incógnita sigue siendo deportiva. El Mónaco espera, Pogba resiste… pero el margen de error es cada vez menor.

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