La afición no perdonó la actitud de los jugadores tras la salida de Xabi Alonso y solo Güler, Mbappé y Asencio respondieron en una tarde de máxima tensión pese a la victoria ante el Levante

Madrid, España – El Santiago Bernabéu habló alto y claro. Lo hizo con una bronca sostenida, intensa y sin concesiones que tuvo nombres propios y un destinatario institucional. La afición del Real Madrid cargó contra sus futbolistas, especialmente Vinicius y Jude Bellingham, a quienes responsabiliza de haber hecho saltar por los aires un proyecto deportivo ilusionante como el de Xabi Alonso, y también señaló directamente a Florentino Pérez por haberlo permitido. Los pitos no dieron tregua en ningún momento y se extendieron hasta el pitido final.
La reacción del público fue tan contundente como inesperada por su duración y virulencia. El Bernabéu, tradicionalmente exigente, mostró su versión más implacable ante lo que entiende como una falta de compromiso. Y lo más significativo fue la respuesta de los señalados, que se encogieron ante el ambiente hostil. Vinicius y Bellingham solo aparecieron cuando el partido ya estaba encarrilado, buscando un gol redentor que nunca terminó de convencer a una grada que no se dejó engañar.
La bronca dejó también víctimas colaterales. Dean Huijsen firmó un partido calamitoso, superado por el escenario desde el primer minuto, y Camavinga cuajó una de sus peores actuaciones como madridista. Solo Kylian Mbappé, Raúl Asencio y, sobre todo, Arda Güler, estuvieron a la altura de lo que exigía la tarde. El turco cambió el partido desde su entrada tras el descanso, pidiendo el balón entre los pitos, aportando ritmo, criterio y valentía.
Con Güler en el campo, el Madrid encontró orden y claridad. Mbappé fue el gran beneficiado, empezando a recibir en zonas de peligro, y de ahí nació la jugada del penalti que abrió el marcador. El segundo gol también tuvo sello del joven turco, con un córner medido al que Asencio atacó con decisión, confirmando su buen momento con o sin máscara.
La gestión de Álvaro Arbeloa también dejó mensajes. Fiel a su defensa de la cantera, el técnico optó por proteger a los jóvenes en una tarde envenenada, sin darles minutos en un Bernabéu encendido, y volvió a utilizar a Valverde como lateral derecho. La sustitución de Huijsen a la hora de partido fue una medida de protección más que un castigo, aunque su rendimiento complica seriamente su continuidad en el once ante el Mónaco.
Con la victoria, el Madrid se coloca a un punto del Barcelona, que visita Anoeta, pero las sensaciones siguen lejos de ser óptimas. El equipo blanco ganó en el escenario más complejo posible, empujado más por el resultado que por el juego. La aparición de Güler y Ceballos reabre el debate sobre quién debe poner orden en este Madrid. El turco volvió a demostrar que es más decisivo cerca del área y el sevillano dejó minutos esperanzadores. El Bernabéu ya ha hablado. Ahora le toca responder al equipo.




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