La propuesta de la “luz del día” regresa a la agenda seis años después, aunque el organismo considera que el problema no es la regla, sino el uso del VAR

Wenger, embajador de la FIFA; foto: Goal.com.
Wenger, embajador de la FIFA; foto: Goal.com.

Zürich, Suiza – La ley del fuera de juego propuesta por Arsène Wenger volverá a ser objeto de debate esta semana en la reunión de la International Football Association Board (IFAB), el organismo encargado de las reglas del juego. Sin embargo, pese a la presión generada por las decisiones milimétricas del VAR, el cambio no está cerca de aprobarse.

La iniciativa de Wenger, jefe de desarrollo del fútbol mundial en la FIFA desde 2019, plantea que un jugador solo sea considerado en fuera de juego si existe una separación clara con el penúltimo defensor, es decir, que cualquier parte del cuerpo alineada con el rival mantenga al atacante en posición legal. El objetivo es favorecer el juego ofensivo y evitar anulaciones por centímetros, cada vez más frecuentes desde la implantación del VAR y del fuera de juego semiautomático.

No obstante, desde la IFAB insisten en que el fuera de juego no es una regla defectuosa. De hecho, apenas ha sufrido dos grandes modificaciones desde su creación en 1863: en 1925 y en 1990, esta última para incentivar el ataque tras un Mundial especialmente defensivo. El debate actual, según el organismo, no nace de una necesidad futbolística, sino del impacto tecnológico en la interpretación de la norma.

Las decisiones “microscópicas” del VAR, que han llevado a anular goles por milímetros —como ocurrió en partidos recientes de Premier League o en la recordada semifinal de la FA Cup entre Coventry y Manchester United—, han reavivado el malestar. Sin embargo, la IFAB considera que cambiar una ley universal por problemas derivados del uso de la tecnología sería un error de fondo.

Además, la propia propuesta de Wenger genera dudas. Aunque se han realizado pruebas limitadas en competiciones juveniles en Italia y Países Bajos, con resultados en general positivos, también se detectaron riesgos como una ventaja excesiva para los atacantes o cambios tácticos no deseados, especialmente en acciones a balón parado. A ello se suma un argumento clave: siempre existirá un punto límite, por lo que el VAR seguiría teniendo que decidir en acciones ajustadas, aunque el criterio se desplace unos centímetros.

Por todo ello, la IFAB no contempla, por ahora, elevar la propuesta a competiciones profesionales de alto nivel ni introducirla de forma inmediata en grandes ligas o torneos internacionales. En el mejor de los escenarios, y siempre que futuras pruebas resulten concluyentes, un cambio global no llegaría antes de la temporada 2028-29.

Así, la ley de Wenger vuelve a la conversación, pero sigue lejos de convertirse en realidad. El consenso dentro del fútbol reglamentario es claro: el debate es más tecnológico que normativo, y mientras el problema sea el VAR, el fuera de juego seguirá siendo el mismo.

Deja un comentario

Tendencias