Discreto, respetado y con ADN Old Trafford, el excentrocampista está a un paso de dirigir el derbi ante el City como técnico interino

Manchester, Inglaterra – El Manchester United vuelve a mirar a su pasado para intentar estabilizar un presente convulso. Michael Carrick está muy cerca de regresar al banquillo de Old Trafford como entrenador interino y todo apunta a que será él quien dirija al equipo en el derbi del sábado frente al Manchester City. Una decisión que conecta con la idea recurrente del club de apoyarse en figuras que entienden su identidad en los momentos de crisis.
Carrick encaja perfectamente en ese perfil. Silencioso, poco mediático y siempre alejado del foco, fue un futbolista tan influyente como infravalorado durante sus 12 temporadas en el United. Disputó 464 partidos, ganó todos los grandes títulos posibles —cinco Premier League, Champions, Europa League, FA Cup y Mundial de Clubes— y, aun así, rara vez acaparó titulares. Nunca ganó el premio a Jugador del Mes en la Premier y solo entró una vez en el once ideal de la temporada. Aun así, dentro del club siempre fue considerado una pieza clave.
Como entrenador mantuvo esa misma línea. En el Middlesbrough rehabilitó a un equipo en crisis con un fútbol ofensivo y de posesión, encadenando 16 victorias en 22 partidos tras su llegada en 2022 y quedándose muy cerca del ascenso a la Premier. Sin embargo, su etapa en Teesside terminó dejando dudas: falta de regularidad, críticas por la ausencia de un “plan B” y la sensación de que su proyecto se quedó a medio camino. Pese a ello, su capacidad para desarrollar jugadores y competir en escenarios exigentes nunca estuvo en cuestión.
En Old Trafford, Carrick ya sabe lo que es asumir responsabilidades en momentos delicados. En 2021 tomó el mando tras la destitución de Ole Gunnar Solskjaer y firmó un breve pero sólido balance: dos victorias y un empate, incluida una ante el Arsenal. Aquella experiencia reforzó su imagen interna como una figura fiable, conocedora del vestuario y del contexto del club.
El United confía ahora en que esa mezcla de calma, conocimiento táctico y sentido institucional ayude a frenar la deriva del equipo tras la salida de Rubén Amorim. Carrick no llega como un salvador ni como una revolución, sino como una solución pragmática. Su reto inmediato es claro: ordenar al equipo, recuperar competitividad y sostener la temporada mientras el club decide su rumbo definitivo.
En un entorno acostumbrado al ruido, el United apuesta por alguien que nunca lo necesitó para influir. Y esa, precisamente, es la razón por la que hoy vuelve a llamar a la puerta.





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